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Cultura y Arte Coptos |
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Por Manuel Vega
INTRODUCCIÓN
HISTORIA
En el año 525 a.C. Cambises, rey de los persas irrumpió en Egipto, iniciándose así, en ese país, una larga serie invasiones por parte de diferentes pueblos. En el año 332 a.C. Egipto fue conquistado por Alejandro Magno, convirtiéndole en una colonia griega. Esta conquista inició el exterminio de la antigua cultura faraónica, no obstante, la lengua autóctona continuó siendo hablada por la mayoría de la población.
Los últimos herederos de Alejandro la dinastía Ptolemaica, conservaron la antigua cultura y el arte tuvo un amplio desarrollo al fusionarse los fundamentos griegos y egipcios. El imperio romano, con su gran poderío militar, se apoderó de estos territorios y sus habitantes se convirtieron en sirvientes del emperador, pues sus habitantes primordialmente se dedicaban a la agricultura y a algunas actividades artesanales.
En el siglo II d.C. puede fijarse el inicio de la cultura copta, pues fue en esa época en la que el población egipcia se apartó en forma definitiva de la cultura faraónica y la evolución producida por la integración de los elementos griegos y egipcios dio por resultado una nueva cultura, que prosperó ampliamente desde los primeros años del cristianismo, pues de acuerdo a la tradición San Marcos, fundó la primera comunidad cristiana en Alejandría. La tradición también narra que el primer converso fue un zapatero de nombre Aniano a quien San Marcos le curó una grave herida que se había producido en la mano y al mismo tiempo le dio a conocer la doctrina cristiana.
Por ultimo, fueron los árabes los que se apropiaron de esta rica comarca y exterminaron la influencia de la antigua cultura greco-latina, sin embargo los principios culturales traídos de occidente habían arraigado profundamente en los pobladores de lo que había sido Egipto.
Ibn al-Kifti, historiador árabe en su obra “La crónica de los sabios” asegura que el incendio y destrucción de la gran biblioteca de Alejandría aconteció durante la conquista de la ciudad por los árabes. Recientes descubrimientos, fruto de severas exploraciones, confirman que cuando fue conquistada la gran ciudad egipcia, ninguno de los edificios pertenecientes a la remota antigüedad se encontraba de pie.
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Este fenómeno fue causado por algunos devotos cristianos que se refugiaban en el desierto para huir de la furia romana y empezaron a practicar una vida de recogimiento, lo que dio origen a los anacoretas. El número de sus practicantes crecía y lo que se parecía una huida personal se convirtió en experiencia de un gran número de individuos que, en un principio, se establecieron a los suburbios de los pequeñas poblados y eran alimentados por sus habitantes; posteriormente, al sentir la necesidad de una mayor soledad se retiraron al desierto para llevar una vida de oración y sacrificio.
El término anachoresis, “el que vive fuera” se encuentra en forma repetitiva en los papiros gubernamentales para señalar a quien elude el pago de los impuestos, por lo tanto, se puede asegurar que la vida eremita era una práctica común en el Egipto faraónico. Esta actividad, posteriormente adquirió un sentido religioso.
Se estima que el primer eremita cristiano fue San Pablo de Tebas, que se retiró a vivir a una antigua tumba del desierto, a este santo le siguieron otros como San Antonio, San Pafnuncio, San Macario, etc. A finales del siglo III San Pacomio, instituyó el monacato, pues después de haber vivido largo tiempo como ermitaño y por inspiración divina compuso la primera regla monástica, en la que se inspiraron las posteriores ordenes religiosas y reunió en una vivienda ubicada en un sitio apartado, a los anacoretas que habitaban en el desierto para protegerlos de los riesgos que para el cuerpo y el alma significaba una vida carente de disciplina.
San Jerónimo escribió a manera de prologo a las reglas dictadas por San Pacomio: “Por afilada y centelleante que sea una espada, terminará por cubrirse de herrumbre y perder el esplendor de su belleza si permanece durante mucho tiempo en la vaina. Es por esto que fui urgido a ponerme a trabajar por el sacerdote Leoncio y otros hermanos enviados a mí para eso. Así, después de hacer venir a un secretario, dicté en nuestra lengua las reglas que habían sido traducidas del copto al griego. Hemos imitado la simplicidad de la lengua copta movidos por el cuidado de dar una interpretación fiel, no fuera que una traducción pedante hiciera concebir una idea falsa de esos hombres apostólicos, completamente impregnados de la gracia del Espíritu.”
La vida monástica que nació en Egipto pasó a Siria y Palestina. San Anastasio, patriarca de Alejandría, la implantó en Occidente durante su destierro en Roma y constituyó la manifestación religiosa y cultural más importante de la Edad Media.
Fue en estos monasterios coptos, en donde se inició la técnica y el arte de hacer libros. Se han logrado conservar escasas encuadernaciones provenientes de ese período. Los ejemplares existentes son de dos clases: los elaborados como un grueso y único cuadernillo forrado de piel y los compuestos con varios cuadernillos cosidos con una aguja o dos agujas las que usaban en forma separada para formar un grueso cordoncillo. Los lomos de estas ediciones son planos, pues el hilo con que están cosidos de costura traspasa simplemente el dorso de dichos cuadernillos. Las pastas son tablillas de madera o de papiro, pegadas con algún adhesivo natural. Esta técnica fue utilizada en todos los países de la Europa mediterránea, hasta muy avanzado el siglo XII.

El Concilio de Constantinopla del año 381 dio origen a una grave controversia entre el patriarca de Alejandría que pretendió impugnar el nombramiento de San Gregorio Nacianceno como patriarca de Constantinopla, pero los padres conciliares confirmaron la designación y decretaron que el patriarcado de Constantinopla era el segundo en jerarquía después del Papa. Desde entonces Alejandría tratara de adquirir su soberanía.
La añeja competencia entre los obispados de Constantinopla y Alejandría, por ser la sede episcopal mas importante, se convirtió en autentica pugna, cuando Dioscoro, patriarca de Alejandría, se unió a la herejía monofisita defendida por Nestorio y Eutiques, la que se convirtió en la doctrina oficial de la iglesia copta.
El Concilio de Calcedonia condeno al monofisismo, doctrina considerada herética, que sostenía que Cristo poseía únicamente su naturaleza divina, antítesis de la doctrina ortodoxa que proclamaba que Cristo posee las naturalezas, divina y humana, por lo que la Iglesia egipcia se dividió, ya un grupo de sacerdotes acató sin cortapisas las resoluciones de dicho Concilio y por tanto, de la posición adoptada por el emperador bizantino; pero la mayoría de los eclesiásticos coptos se volcaron en defensa de las teorías monofisitas.
La Iglesia copta ha mantenido a lo largo de los siglos su propia idiosincrasia con respecto a la liturgia, los sacramentos y su administración, dogmas, etc. y permanecen fieles a la doctrina del patriarca de Alejandría que es el máximo representante de su Iglesia.
La Cruz de Cristo, se comenzó a utilizar como símbolo por los cristianos coptos de Alejandría, por lo que siempre se ha dicho que el culto a la Cruz, nació en dicha ciudad. Debe hacerse notar que la cruz utilizada por Constantino era el “Crismón” y en las catacumbas no se ha descubierto ninguna pintura con este símbolo.
Durante largo tiempo el cristianismo fue perseguido, a causa de que sus valores trastocaban la estructura social, política, económica y religiosa del Imperio Romano y por lo tanto Egipto, al ser un territorio perteneciente a Roma, sus habitantes que seguían esta nueva religión soportaron innumerables vejaciones, lo que produjo una reacción contraria a lo esperado por los gobernantes paganos. Pues se produjeron numerosas conversiones. Diocleciano decretó la más sanguinaria persecución que hasta esa fecha hubiesen sufrido los egipcios coptos. Es por esto que llaman a esta época “la era de los mártires” y es a partir del 29 de agosto del año 284 cuando es calculado el calendario copto.
Los trescientos sesenta y cinco días se dividen en trece meses: doce meses de treinta días y un último mes de solamente cinco días o seis en los años bisiestos. Los nombres de los trece meses en copto son: Thôut , del11 septiembre al10 octubre; Paopi, del 11 octubre al 9 noviembre; Athôr , 10 de noviembre al 9 diciembre; Khoiak, del10 diciembre al 8 enero; Tôbi, del 9 de enero al 8 de febrero; Mekhir, de febrero 9 a marzo 9; Phamenôth, del10 de marzo al 8 de abril; Pharmouthi, del 9 de abril al8 de mayo; Pakhôn, de mayo 9 a junio 7; Paôni del 8 de junio al 7 de julio; Epêp, 8 de julio al 6 de agosto; Mesori, del 7 de agosto al 5 de septiembre; Pikougi Enabot, los días comprendidos entre el 6 y el 10 de septiembre.
La Iglesia copta, en relación con la vida agrícola de Egipto, establece “tres estaciones litúrgicas” el primero de estos periodos es “la crecida del Nilo” y tenía una duración de 124 días, entre el 19 de junio y el 19 octubre; La segunda de estas “Estaciones” es “la siembra”, de noventa y un días de duración y transcurría entre el 20 octubre y el 18 enero. El tercero de estos periodos, del 19 de enero al 18 de junio “la recolección”, tenía por lo tanto 151 días de duración. En cada una de las estaciones antes mencionadas se elevaban diferentes oraciones con propósitos específicos y relacionados con el ciclo agrícola.
La semana comienza el sábado por la tarde; los días están divididos en dos grupos: Adam, de domingo a martes y Watos, de miércoles a sábado. Los dos nombres Adam y Watos son la primeras palabras de las “Theotokia” u oraciones dirigidas a la Madre de Dios.

Puede aseverarse que el origen del Arte copto se debe a un proceso evolutivo causado por los anhelos una sociedad en la que se produjo un cambio radical de los valores morales y estéticos, por lo tanto, es la autentica expresión de las comunidades egipcias que profesaban el cristianismo, en oposición a la cultura oficial helenística de Alejandría.
El historiador ruso Strzgowski a propósito de su origen, comentó "en su espíritu y su técnica el Arte Copto es egipcio, en su tema griego, en su decoración sirio".
El nacimiento del Arte Copto ocurrió en una etapa histórica sumamente problemática, por una parte, la aparición del cristianismo, que trajo consigo una actitud espiritual opuesta a la que prevalecía anteriormente y en el ámbito artístico una concepción diferente del arte que se valía de nuevos modelos para satisfacer las nuevas tendencias. El Arte Copto, no obstante, se desarrolló en forma independiente al practicado en las naciones cercanas que habían permanecido bajo la tutela de la Roma Imperial.
Algunos historiadores del arte, con poca imaginación, conciben al Arte Copto como una variante del Arte Romano que era practicado en las mas apartadas provincias; nada mas alejado de la realidad pues el Arte Copto es verdaderamente un arte original que aunque, influenciado por variados culturas y estilos, logró independizarse del practicado por su poderoso vecino, el Imperio de Oriente. Otros estudiosos consideraban que era una tendencia provinciana del Arte Bizantino creada por los egipcios cristianos, sin embargo, debe precisarse que la población autóctona egipcia tardó largos años en aceptar el cristianismo, pues fue hasta los siglos V o VI cuando se convirtió al Cristianismo e incorporó temas de carácter religiosos en su producción artística. Por otro lado no debe olvidarse las fuertes influencias de las culturas faraónica, griega y de otras civilizaciones de origen oriental, como la Siria o la india. Estas influencias se hacen presentes en el estilo y la iconografía de sus obras, pero su iconografía y su estilo pictórico, presentan características propias que hacen diferente al Arte Copto.
Este original estilo responde a las necesidades espirituales de una nación que se debatía entre los cultos paganos, de origen animista y el cristianismo, cuyas raíces penetraban cada vez mas en su espíritu.

El Arte Copto renunció al naturalismo practicado en la Gracia clásica, adoptando un estilo mas genuino que una vez desaparecido el Imperio Bizantino y anulada su influencia, fue plenamente aceptado por sus habitantes debido a pudieron retornar, sin ninguna cortapisa, a sus tradiciones ancestrales.
La desintegración del Imperio Romano y la aparición del cristianismo causaron la transformación de todos los antiguos valores, entre ellos los de carácter estético; las formas antiguas evolucionaron y se adaptaron a los requerimientos estéticos que imponía una religión que incluía una moral que trastocaba todos los ámbitos de la existencia. De acuerdo a la tradición, San Marcos llegó a Alejandría en el año 40 y fundó una comunidad cristiana, siendo hasta un siglo después cuando el Cristianismo se implantó en forma definitiva
Las primeras manifestaciones de este arte muestran cierta subordinación a la estética griega, manteniendo, en el caso de la figura humana las adecuadas proporciones. En el siglo V surgió un innovador estilo que se basaba en la alteración de las proporciones y medidas antropométricas, esta tendencia pronto fue aceptada y se extendió rápidamente en el interior del país.
En su fase inicial, cuando era más poderosa la influencia clásica trasmitida por los grandes centros de cultura, como Alejandría, las obras alcanzaron un aspecto más delicado; pero al desligarse de estas presiones, el pueblo copto se apartó de esta modalidad y adoptó las imágenes con características más toscas, que les hacían mas cercanas al sentir popular.
Puede afirmarse que el Arte Copto evolucionó desde las formas clásicas a un estilo muy particular, no visto con anterioridad. Esta fuera de discusión que el Arte Copto forma parte de los procesos artísticos que maduraron en la Antigüedad tardía, época confusa durante la cual, la antigua civilización y con ella sus valores espirituales y materiales, capitularon ante nuevas ideas por lo que al obtener una independencia y libertad de acción logró la total simplificación de la figura humana, lo que demuestra que no está sometido a reglas precisas como lo era el arte nacido en Bizancio. Este arte, aparentemente tosco, pero a la vez pleno de ternura nace de la sensibilidad de un pueblo artista por antonomasia.

Su estilo esta basado en solamente dos dimensiones, prevaleciendo las formas rectas y simples, llegando casi a ser un regalo de la geometría que anuncia el arabesco. Las estilizadas figuras adoptan posturas frontales y de actitud hierática, con abultadas cabezas de expresivos y grandes ojos que simbolizan al espíritu.
Los temas utilizados por el Arte Copto son muy diversos, dominando, en un principio, los temas clásicos griegos los que incorporados a otros derivados de la tradición egipcia. Los temas clásicos mas favorecidos fueron los referentes al ciclo dionisiaco por la gran propagación que en Egipto obtuvieron estos temas. A estas composiciones se les agregaban ornamentaciones naturales, como lo son las parras con racimos de uvas, emblema de Dionisio, eran también muy utilizados las hojas de acanto y las guirnaldas de flores y frutas. Los motivos geométricos usados mas frecuentemente fueron las trenzas y grecas.
A la llegada del cristianismo únicamente se presentaron modelos religiosos, aunque no se excluyeron por completo los temas clásicos, ya sean de procedencia griega o egipcia, pero a estos motivos se les asignó un nuevo simbolismo cristiano.
De la iconografía Paleocristiana se retomaron motivos relativos a Cristo como el pez, igualmente se emplearon pasajes bíblicos como “Adan y Eva en el Paraíso”, “Moisés mostrando las Tablas de la Ley“, etc. o escenas de los Evangelios como la Anunciación, la Natividad, la Resurrección, etc., así como distintas imágenes de la Virgen con el Niño. También fueron representados santos, anacoretas y monjes coptos.
En el año 565, después de la muerte de Justiniano, los excesos en los que cayó la administración, provocaron una revuelta que estalló en el Delta del Nilo y a partir de entonces persistió un desacuerdo con el Imperio bizantino y Egipto vivió durante dos siglos una etapa de desconcierto y continuas insurrecciones. En Alejandría el descontento era permanente y las disputas religiosas se acentuaban, y puesto que llegó haber dos patriarcas en funciones, uno nombrado por la iglesia de Constantinopla y otro que detentaba el poder de la iglesia copta. Los emperadores tenían el poder de castigar a los monjes y disolver a los monasterios que se apartaban de las reglas dictadas por los concilios. En el año 641, utilizando a su favor estas graves las disputas los árabes se apropiaron de esta extensa y rica comarca.
La época de mayor creatividad del Arte Copto tuvo lugar entre los siglos III y VII, a partir de esta última fecha la población copta debido a los graves avatares que sufrió a manos de sus opresores árabes se redujo y aunque trató de permanecer fiel a sus costumbres, debieron someterse a la voluntad de sus conquistadores, y debieron asimilarse a la cultura musulmana, lo que originó que se olvidasen de sus ancestrales tradiciones; para el siglo XIII la civilización copta se había fusionado totalmente sometiéndose totalmente a sus nuevos señores.
Todas estas imágenes mostradas por el Arte Copto se han repetido durante siglos, pero la iconografía copta ha experimentado alteraciones importantes que han deteriorado su claridad original.
Debe quedar muy en claro, a costa de parecer repetitivo, que aunque la estética y la ornamentación del Arte Copto no fueron una creación original de ese pueblo, están dotadas de una personalidad propia que les hace diferente a los estilos que nacieron en una misma época, como el Arte Paleocristiano o el Arte Bizantino, con el tiene muchos aspectos similares, pero del que le separan enormes diferencias, ya que el Arte Copto surgió como la violenta respuesta de una nación, al poder político extranjero que le subyugaba.

ARQUITECTURA.
Los arquitectos coptos, herederos directos de los grandes constructores egipcios, siempre tuvieron gran demanda y esto se confirmó en el año 614 cuando fue requerida su ayuda para la reconstrucción de la ciudad de Jerusalén, que había sido destruida por los persas. Participaron también en la edificación de la gran mezquita de Damasco y en la de Medina.
La arquitectura copta se desarrolló principalmente en los grandes centros de población, como lo fue Alejandría, sus construcciones son principalmente edificaciones para uso de las comunidades cristianas.
Puede aseverarse que fue durante los siglos IV y V cuando la arquitectura copta empieza a tener características y personalidad propias, anteriormente los grandes templos y palacios de la época faraónica eran transformados y adaptados para la celebración de los rituales de la nueva religión.
A finales del siglo IV fue edificada una iglesia, consagrada a los dos oficiales romanos, San Sergio y San Baco, que en el año 303, fueron martirizados en Siria. Contigua a esta construcción se encuentra una pequeña cueva, que de acuerdo a una leyenda del lugar, le sirvió de refugio a la Sagrada Familia durante su huída a Egipto.
Un edificio sumamente interesante es la iglesia de San Miguel, erigida en lo que había sido una sinagoga, en la actualidad la iglesia como tal desapareció y la edificación nuevamente volvió a ser ocupada por una sinagoga, pues una leyenda dice que el profeta Elías ocupó ese lugar.
La iglesia de Al-Moaqalla, dedicada a la Madre de Dios, fue construida en el siglo III sobre una antigua fortaleza romana. Posee un pulpito in mármol blanco del año 1100 y es calificado por los especialistas como el mas bello de todo Egipto.

En la ciudad de Esneh, ubicada en la orilla occidental del Nilo y que había sido antigua capital del Alto Egipto, durante la dinastía Ptolomaica; fue erigida una iglesia, aprovechando los edificios del otrora famoso templo faraónico consagrado a Khnum, dios con cabeza de carnero, al que se le señalaba como creador de la humanidad.
De esta época solamente la iglesia de Abu Mina, inaugurada en 412 por Teodosio II, rompe el esquema basilical al construirse de planta cruciforme, pues se edificó con el patrocinio del propio emperador y el proyecto, seguramente se hizo en Constantinopla.
Esta iglesia consta de un nartex limitado por una hilera de columnas, que termina a ambos lados en el ábside y a continuación se encuentra una construcción en donde se supone esta sepultado San Menas, antiguo patriarca de Constantinopla y muy venerado la ciudad. Del baptisterio de forma octogonal, en muy mal estado de conservación, se supone estaba rodeado de un largo corredor y a sus costados estaban adosado múltiples nichos.
La construcción de las iglesias de planta basilical nunca fue homogénea pues era en el ábside donde presentaban ciertas diferencias, aunque estas pasaban desapercibidas al estar adosados en el cuerpo del templo.
Fue el Concilio de Calcedonia quien le imprimió un sello propio a la arquitectura copta. Las basílicas fueron los edificios mayormente utilizados, tal vez por este tipo de construcción los primeros edificios que los romanos elevaron en Egipto.
En la construcción de estas iglesias fueron los ladrillos el material de construcción que generalmente se utilizó, lo que se debía a su facilidad de elaboración y bajo costo, los mármoles solo fueron usados en determinados edificios de la ciudad de Alejandría; también fueron “reciclados” los grandes bloques de piedra extraídos de las antiguas edificaciones.
En el interior de las basílicas, cuyos techos eran de madera, llaman la atención los nichos abovedados con diferentes modelos de ornamentación, son comunes las guirnaldas que circundan las puertas.
Estos edificios eran de apariencia muy pesada, posiblemente influenciados por las majestuosas construcciones de los faraones, lo que facilitaba un mayor recogimiento y espiritualidad en su interior.
Otras construcciones que tuvieron gran auge y que al igual que las iglesias eran para exclusivo uso religioso, fueron los monasterios que, generalmente, estaban construidos en una planta en forma de rectángulo y guarecidos por un alto muro, en este recinto se erigían las sobrias dependencias monacales y la capilla.
Los monasterios Wadi Natrum
En Wadi Natrum se localizan los centros espirituales más antiguos del cristianismo copto, los primeros anacoretas se instalaron en esta región, durante el siglo IV fueron apareciendo pequeños monasterios, los que posteriormente serian sustituidos por construcciones más pretenciosas. Algunos de estos monasterios continúan, hasta la fecha, acogiendo a comunidades religiosas.

Monasterio de Santa Catalina
Es, con toda precisión, el monasterio copto más conocido. Su privilegiada situación geográfica, en las montañas de la región del Sinaí, favorece a acrecentar su leyenda, pues está construido a una altura de 1570 metros y su acceso sigue teniendo hoy en día, gran dificultad.
Su origen se remonta al siglo IV, cuando algunos anacoretas en busca de un sitio en donde estar a salvo de las persecuciones a las que eran sometidos se refugiaron en estos montes.
Algunas crónicas de esa época, describen las pequeñas ermitas construidas entre los años 372 y 374, en la cima del Monte Sinaí, en el Monte Horeb y en el lugar en donde Moisés vio la zarza ardiendo. Así como también de un hermoso jardín con agua abundante.
En el 557 el emperador Justiniano, construyó en este sitio sagrado una hermosa iglesia rodeada por una gran muralla, ambas de granito, que servía de defensa a los monjes que allí habitaban. Entre las inscripciones halladas en diferentes partes de la estructura, a parece el nombre de Esteban Ailisios de Ailá, arquitecto que construyó la fortaleza:
Esta iglesia, como todas las de planta basilical, consta de tres naves separadas por tres hileras de seis columnas de granito, cuyos capiteles estas decorados con diversos motivos. Tiene un amplio nártex, de 40 m de largo por 19,20 m de ancho, medidas que incluyen las Capillas de la Santa Zarza, la de Santiago y la de los Santos Padres Sinaitas, situadas detrás de la nave mayor.
Llaman especialmente la atención las tallas en madera del Altar y de las puertas de entrada del templo, construidas con cedros del Líbano en el siglo VI. Las puertas del nártex, que aún pueden admirarse, fueron obra de los cruzados en el siglo XII.
Estas monumentales edificaciones servirán , en un futuro, como modelo de los monasterios de Europa Occidental. El conjunto de Santa Catalina del Sinaí, alberga los iconos mas antiguos que se conocen y que, afortunadamente, a los modernos especialistas de esos temas les ha sido permitido su estudio.
Monasterio de San Antonio
Como todos los monasterios construidos por los cristianos coptos en la zona del Mar Rojo, San Antonio destaca por el poderoso muro que rodea sus instalaciones, alcanza una altura de 12 metros. Las instalaciones primitivas datan del siglo III, pero fue en el siglo IV cuando se ejecutaron diversas ampliaciones, las que se continuaron en los siglos venideros. Debe hacerse especial mención a sus grandiosas pinturas murales que, algunas de ellas, proceden del siglo IX y que constituyen el mas claro ejemplo de la iconografía copta.
Deir el Abiad o El Convento Blanco
Este monasterio edificado cerca de la población de Sohag, hacia el año 440. Su construcción de planta basilical, como era el estilo arquitectónico dominante en el siglo V está distribuida en tres naves separadas por dos hileras de columnas y cuenta además con tres ábsides en forma de trébol, los cuales no son visibles desde el exterior por estar adosados al templo; El edificio cuenta con dos niveles y una escalera que los comunica. En sus gruesos muros se abre una fila de ventanas. Un alto muro circunda todo el edificio. Este elemento confiere al monasterio el aspecto de una fortificación, en la en la antigua cultura egipcia era frecuente la edificación de templos amurallados, esto no quiere decir que este monasterio tenga influencias directas de ese arte. Sin embargo, la forma de la cornisa exterior, es muy semejante a la gola egipcia.
Deir el-Ahmar o Convento Rojo
El nombre de este monasterio se debe al ladrillo rojo con el cual fue construido situado a pocos kilómetros de Deir el-Abiad, al cual toma como modelo, al seguir la planta basilical. Este edificio incorpora elementos arquitectónicos procedentes de templos paganos de época romana, lo que contribuye a darle el estilo ecléctico de estos conventos.
Santuario de San Menas
Este importante monasterio se construyó a cuarenta kilómetros al Sudoeste de la ciudad de Alejandría. De acuerdo a la tradición en este lugar se encontraba la tumba de San Menas, por lo que constituía un importante centro de peregrinación.
Alrededor de las edificaciones religiosas se construyó el poblado y una necrópolis. En recientes excavaciones arqueológica han sido descubiertos diverso objetos, entre ellos son especialmente interesantes las famosas ampollas de arcilla que contenían agua del lugar y que los peregrinos se llevaban como recuerdo de su visita al santuario y que constituirán en el futuro, auténticos transmisores de las ideas estéticas.
Los coptos, después de la invasión árabe, prosiguieron erigiendo iglesias y monasterios que conservaron el mismo estilo de arquitectónico del período anterior, reconstruyeron algunas otras a las que se les agregó una diferente ornamentación, basada en pinturas y escultura de diversa procedencia.
Los edictos de prohibición para la erección de nuevos edificios con fines religiosos, publicados en el siglo XII, hicieron que la arquitectura copta fuese confinada solamente a la reconstrucción de primitivos edificios que pasó a manos de obreros que ignoraban el refinado arte de sus predecesores.

ESCULTURA
Es en esta manifestación artística en donde los coptos encuentran una de sus expresiones de mayor riqueza y autenticidad. Herederos, como anteriormente se dijo, del monumental arte egipcio, los coptos se alejaron de las estatuas de proporciones mayúsculas, refugiándose en una escultura decorativa puesta al servicio de su arte hermana, la arquitectura. En la actualidad solamente se preservan algunos capiteles nichos y frisos, decorados con motivos naturales, ya sean vegetales o de la fauna local. Asimismo algunas complicadas figuras geométricos.
Su evolución comprende desde un delicado estilo natural procedente de la Grecia clásica, hasta un estilo eminentemente decorativo con imágenes bidimensionales presentadas en conjunto, en los que puede apreciarse un modelado hecho casi a la perfección
En los primeros siglos la escultura copta tuvo la gran influencia griega de delicadas formas que mantenían un equilibrio y proporción en todos los componentes de la obra. Abundaban los clásicos pasajes de la mitología griega, aunque también podían apreciarse escenas de caza cuyo origen se puede localizar en las riveras del Nilo.
La escultura, como la totalidad del Arte Copto, está influenciado por el arte que se producía en las provincias orientales del Imperio Romano y presenta solamente dos dimensiones y fundamentalmente tiende a la estilización de sus figuras, advirtiéndose un creciente gusto por la desproporción, rigidez y hieratismo de las mismas, aunque en determinadas épocas predominó el arte originado en Alejandría.
Los lineamientos para el estudio de la escultura copta fueron establecidos por Jhon Beckwith, que fijó la cronología para su estudio basándose en su estilo. Llamó a las esculturas protocoptas elaboradas entre los siglos IV y V "estilo dulce", por contener elementos provenientes de la época clásica. A la transformación estética que ocurrió a mediados del siglo V la llamó "estilo rudo", pues las obras se apartan de las normas clásicas presentando una apariencia tosca al pretender hacerlas mas estilizadas. Para su elaboración se utilizó el tallado a bisel y para los decorados la técnica del trépano.
En los primeros siglos de la época musulmana el Arte Copto continuó el proceso de estilización y deformación de sus figuras, elementos esenciales de la estética copta. Las ornamentaciones naturales, especialmente la flora se elaboraron con absoluta libertad, pues desde las hojas de acanto, todas las composiciones fueron diseñadas al arbitrio del artista. Se ha afirmado que esta estilización de los decorados dio origen al “arabesco”, que alcanzo su máxima belleza en el arte musulmán.
Los coptos hicieron maravillosas tallas ejecutadas en marfil y en madera, en este último material fueron realizados las obras que permitieron que los artistas, al servicio de los musulmanes, pudiesen continuar con su actividad.

PINTURA
La pintura copta, encuentra sus antecedentes mas cercanos a las pinturas greco-romanas, así como también las elaboradas en la antigua civilización egipcia, cuyos artistas pintaban fieles retratos, destinados a ser colocados en las tapas de los sarcófagos.
Las primeras manifestaciones de la pintura copta se pueden observar en las catacumbas de la ciudad de Alejandría, mismas que fueron descubiertas en el año 1864 y se encuentran ubicadas en los terrenos cercanos a la columna de Pompeyo. Estos frescos, de poca originalidad, presentan los mismos temas utilizados con anterioridad en Roma, Siria y Mesopotamia.
En los primeros años del cristianismo se dio un cambio en la técnica pictórica de los retratos funerarios, al introducirse el procedimiento del claro oscuro; la evolución continuó y para conocer este cambio que se dio al principio de nuestra era, basta admirar los retratos de Al Fayyum, que ejemplifican los primeros ensayos de un realismo que, a través de los siglos que poco a poco fue transformándose, hasta obtener una gran expresividad gracias a la estilización de los rostros y el aumento en las dimensiones de los ojos, órganos en donde el simbolismo ubica a la espiritualidad, enmarcados estos por el doble arco de las pobladas cejas. Estos personajes permanecen estáticos no por carecer de espiritualidad, sino por tenerla en exceso. La fama de las pinturas de Al Fayyum se extendió por todo el Oriente y su simbolismo fue recogido por los cristianos, así lo demuestran las pinturas con símbolos cristianos halladas en Antinoe.
La pintura copta que a llegado hasta la actualidad, es primordialmente cristiana, pues ha sido resguardada en iglesias y monasterios. Los primeros iconos coptos fueron los del monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí. Debe mencionarse que los monjes que ahí habitaban los tenían relegados a un oscuro rincón. En el año 1883, el obispo ruso Ouspensky, se hospedó en dicho monasterio, pues era casi obligada su escala al hacer una peregrinación a los Lugares Santos, al ver los maravillosos iconos los compró como objetos de poco valor y posteriormente los llevó a la ciudad de Kiev en donde fueron vistos por el experto bizantinista Ainalow quien les elevó al rango del que ahora gozan. Estos iconos son imágenes de santos que a la fecha aún no han podido ser identificados.
En este estilo pictórico se han agregado multitud de símbolos, ocupando un lugar preponderante la figura humana, que siempre se le representa de frente, en actitud hierática e inexpresiva y por sus escasas dimensiones semeja la forma de niños o enanos, lo que se acentúa por tamaño descomunal de sus cabezas. Los contornos se delineaban en color negro y se teñían con una gama de múltiples colores. Sus temas primordiales son pasajes tomados de los Evangelios
Para su pintura los coptos utilizaron como soportes, tanto los muros como las tablas de madera previamente tratadas con imprimaturas cuyas formulas fueron elaboradas siglos atrás por los artistas de la antigua civilización faraónica; en ellas se pintaron retratos e iconos, utilizando la técnica del temple a la encáustica. Sobre los muros de las iglesias y monasterios se pintaron extraordinarios murales al fresco o al temple, que representaban pasajes bíblicos de conformidad con guiones predeterminados por los teólogos y que en la actualidad cobran gran importancia en el estudio de los inicios del Arte Medieval, puesto que sirvieron de modelo para la decoración de las iglesias europeas de la alta edad media. Es por eso que las pinturas del monasterio de Bawit, son los ejemplos de mayor importancia del arte copto, pues en ellas se establecen las reglas iconográficas que, sin variaciones notables, posteriormente se emplearon en la pintura románica.

En las pinturas coptas se observa una gran variedad de colores, destacándose en ellos una gran variedad de contrastes. Los decorados se yuxtaponen en forma confusa, pues la ornamentación tiene la mayor importancia, apreciándose una significativa reiteración de elementos ornamentales; las proporciones reales no son tomadas en cuenta, lo importante es la proporción decorativa y simbólica, dándosele una mayor importancia a la comunicación de una idea y su representación ornamental que la belleza exterior.
Se hicieron muchos e inútiles intentos por introducir en Alejandría los refinados principios de la pintura bizantina, pero los monjes y demás autoridades de la Iglesia Copta condenaron como ajenas a la idiosincrasia del pueblo copto aquellas refinadas imágenes .
Algunos retratos coptos parecen haber sido pintados por los campesinos, llamados “fellahs”, quienes constituían el estrato mas bajo e ignorante de la sociedad egipcia, sin embargo estas obras denotan una fuerza espontánea que parece brotar de ellas, demostrando la superioridad de la estética copta y su superioridad sobre el arte faraónico
Los mosaicos, que en Bizancio alcanzaron su máximo esplendor, en la región copta no tuvieron ninguna notoriedad, sin embargo, los dibujos de los mosaicos originarios de Siria, utilizados como pisos, eran indudablemente de procedencia copta, sus ornamentaciones florales y geométricas, así lo demuestran.
Al retomar la tradicional iluminación de los papiros, los coptos sobresalieron en la iluminación de manuscritos, que fueron conocidos en Europa hasta el siglo XVII. Los márgenes de los manuscritos estaban profusamente decorados, exaltando de manera especial las letras capitulares. Esta ornamentación se formaba con una complicada vegetación en la que se confunden aves y otros animales, con los símbolos cristianos, y escenas bíblicas, especialmente del Antiguo Testamento.
Las miniaturas pintadas en los manuscritos coptos, sobrevivieron gracias a la posición que tomó la Iglesia copta en un Estado musulmán que hizo posible una relativa participación en la vida civil de Egipto. La adaptación a esa anómala situación permitió que algunas miniaturas coptas, procedentes del siglo XIII, contengan una fuerte influencia del arte mogol en temas eminentemente evangélicos.
El sorprendente fresco pintado en la iglesia de Wadi Sarga, se remonta al siglo VI y está conformado por dos diferentes elementos. Su parte central representa la escena bíblica de “Los Tres Jóvenes en el horno”, Ananías, Azarías y Misael, acompañados por un ángel; un detalle que llama poderosamente la atención es que estos tres personajes se encuentran armados. Su milagrosa salvación de ser quemados fue utilizada por los artistas cristianos para ilustrar el triunfo de la fe sobre la muerte.
Al lado de este segmento se pueden apreciar, en diferente escala, las imágenes de San Cosme y Damián, así como las de sus hermanos Leoncio, Eupredio y Antinmos. Al igual que las imágenes del panel central, también fueron martirizados durante la persecución de Dioclesiano en Cicilia. De acuerdo a la tradición estos cristianos permanecieron intocables por las llamas de la hoguera. Como ornamentación complementaria fueron pintadas hojas de palma, símbolo del martirio y que en este caso particular toman la forma de llamas.
La diferencia de estilos y la forma de utilizar los colores sugieren que las escenas interiores y las exteriores fueron ejecutadas por diferentes artistas, lo que hace suponer que el panel central fue el original y las demás figuras le fueron agregadas posteriormente.

LITERATURA
La literatura copta se encontraba íntimamente relacionada con la liturgia eclesiástica. Los primeros siglos de existencia producen muy pocos documentos que ilustren esta manifestación artística por lo que es muy poco conocida. Posteriormente, su antagonismo con Bizancio, la oposición al Concilio de Calcedonia, la preponderancia e influencia de los antiguos monasterios y la invasión árabe, definen el área de desarrollo de la liturgia del Egipto cristiano.
La lengua litúrgica, como en todo el ámbito bizantino, era el griego, sin embargo, después de la controversia que produjeron las decisiones del Concilio de Calcedonia, el lenguaje de uso común se convierte en la lengua utilizada para los ritos y ceremonias religiosas y es en los monasterios donde se originan las traducciones del griego al copto de los diversos himnos (psali), cantos a María (theotokia), odas, antífonas, etc. que acompañan a la liturgia.
En una pequeña localidad egipcia del alto valle del Nilo, llamada Nag Hammadi, palabra árabe que puede traducirse como "Pueblo de la Alabanza", en el mes de diciembre de 1945, los lugareños encontraron en una cueva un manuscrito que contaba de mas de mil páginas y cuya antigüedad puede datarse como proveniente del siglo IV.
Este papiro es una traducción directa del griego al copto, de los Evangelios Apócrifos de Tomas y Felipe, así como también, de otros escritos religiosos de origen incierto.
En el año 367, el obispo Atanasio de Alejandría determinó prohibir las escrituras no aprobadas por los diferentes Concilios. Algunos monjes, en desacuerdo con esa medida se dieron a la tarea de copiar algunos de esos textos que incluían los escritos atribuidos a Santo Tomás y San Felipe. Los compilaron en 13 volúmenes encuadernados en cuero, los que fueron guardados dentro de una vasija sellada, la que estuvo escondida por mas de mil quinientos años.
Entre los siglos X y XIII se observa en Egipto un significativo desarrollo de la literatura, continuando ligada a la liturgia; en los años 1131 a 1145 el patriarca Gabriel II, redactó el ordenamiento del Libro pascual, del que puede decirse que pertenece tanto a la literatura como a la liturgia. La obra enciclopédica Lámpara de la oscuridad, de Abul-Barakat a principios del siglo XIV, contiene minuciosas descripciones de las diferentes celebraciones litúrgicas, así como también, de las costumbres locales, ilustrándolas con valiosos datos históricos, aunque su autenticidad se pone en duda.

ARTES MENORES
LOS TEXTILES
Las artes destinadas a la producción de objetos suntuarios, tuvieron un gran apogeo en las zonas coptas pues sus obras en vidrio, cerámica o metal, intervinieron directamente en la formación del Arte Islámico. Pero la manifestación artística que cobró mayor importancia dentro de esta artes menores fueron sus textiles.
El clima seco y arenoso de Egipto ha permitido que los tejidos coptos se hayan preservados hasta la época presente, lo que tiene una gran trascendencia, puesto que estas magnificas telas con bordados llenos de fantásticos motivos constituyen una de las artes mas representativas de esa región del mundo.
En siglo IV los egipcios, por motivos religiosos y sociales, habían ya abandonado la ancestral costumbre de momificar a sus muertos, pues el cristianismo modificó radicalmente la ideología sobre la muerte e hizo inutil la conservación de los cuerpos , al predicar la resurrección de los cuerpos el día del Juicio Final y el gozo de una vida eterna. No obstante, hubieron de transcurrir varios siglos para que estas ideas germinaran en las mentes egipcias.
En toda la zona del Mediterráneo y especialmente en Egipto, estaba muy difundida la costumbre de enterrar a los muertos lujosamente vestidos, no importando si fuesen cristianos o no, puesto que la muerte es el paso a otra vida mejor y por lo tanto era necesario estar ataviado con las mejores vestiduras. San Ambrosio, San Jerónimo y otro Padres de la Iglesia censuraron esta conducta.
Los difuntos eran sepultados de acuerdo a su posición social, en simples fosas de metro y medio de profundidad, cavadas en mitad del desierto a los pobres campesinos o en el caso de los potentados, en mausoleos revestidos de ladrillos o bloques de piedra, tomados de otras tumbas mas antiguas aún. Los cadáveres eran colocados directamente en el piso o sobre tablones de madera. Los cuerpos se revestían con las telas mas lujosas decorados con bordados de hilos de oro o seda y por último se enrollaban en una o dos mortajas de lino; la cabeza, cubierta por finos velos en caso de ser mujer y cascos o gorros en los hombres y los calzados pies, se asentaban en almohadillas. El atuendo del difunto se completaba con una tablilla colgada al cuello con la inscripción del nombre y profesión.
Los tejidos que se han preservado provienen de esas tumbas, por lo que la mayor parte de estos objetos son túnicas, mantos o chales, por supuesto muy fragmentados por la natural descomposición, pero han dado a conocer el tipo de vestimenta copta y por extensión la de todos los pueblos de las costas mediterráneas.

Las túnicas coptas, generalmente, estaban adornadas con dos franjas que corrían verticalmente, desde los hombros hasta la cintura, la ornamentación de estas bandas fue haciéndose cada vez mas rica y complicada al incluírseles aplicaciones circulares en cuyo interior se bordaban o tejían todo tipo de motivos vegetales o zoomorfos. La abundancia de estos adornos sorprendía a los viajeros que por vez primera admiraban tales vestimentas. Se ha conservado la crónica de un obispo latino que visitó Alejandría y en la que manifiesta que los habitantes de la ciudad llevaban bordadas en sus vestidos tal cantidad de figuras de animales que parecían acarrear una verdadera colección zoológica.
Estas prendas eran generalmente confeccionadas de lana o lino, en casos extremadamente raros fue utilizada la seda, aunque ya era conocida en Alejandría desde el siglo I, era un material muy raro y excesivamente costoso, por lo que en algunos talleres textiles egipcios se mezclada con la lana, pero la innovación de los textiles coptos fue la perfecta combinación que hicieron de la lana y el lino; las decoraciones estaban elaboradas de lana cardada y teñida con brillantes colores y el resto de la tela era de lino sin teñir. Las decoraciones se hacían por separado utilizando la técnica de la tapicería y se le cosían, cuando la túnica estaba terminada.
Se ha conservado en relativo buen estado, un gran fragmento de lo que parece ser una túnica copta tejida en seda, probablemente, proveniente de Akhmîm en el Alto Egipto y elaborada a principios del siglo VIII.
En su ornamentación presenta una escena repetida, como si se estuviese observando en un espejo, representa a un emperador, portando un cetro y sobre una cabalgadura. El emperador domina su brioso caballo al lado de un soldado armado con una lanza. En el fondo aparecen motivos naturales que simulan un paisaje. Los dibujos están separados por una banda decorada con estilizados botones de flores. En la parte superior tiene tejida una inscripción en la que se lee “Zacarías” y que posiblemente es el dueño de la prenda o el nombre del taller en donde fue confeccionada. Arriba de la inscripción aparecen algunos diseños abstractos florales con hojas y pequeñas ramitas. El tejido de la seda esta hecho a base de una combinación de hilos de color púrpura y blancos. Llama la atención un fragmento que se conserva en el Museo Alberto y Victoria, en Londres, que parece ser una parte de esta misma vestidura.
Algunas túnicas fueron decoradas con aplicaciones en forma de medallones y bandas; las que eran elaboradas por separado y cuyos diseños provienen de un período más antiguo, pues a partir del siglo VIII todas las ornamentaciones se hicieron considerablemente mas complicados.
Otros muchos fragmentos de tejidos con este mismo estilo de decoración se han conservado, la mayoría provenientes de la zona de Akhmin, en el Alto Egipto.

CERÁMICA
Por la misma fragilidad de los materiales con que se elaboran los diversos los artículos de cerámica, muy pocos de ellos han resistido el paso del tiempo.
En la ciudad egipcia de Wadi Sarga fue encontrada una jarra antropomorfa, es decir con formas humanas, de 29.6 centímetros de alto, a la que los especialistas han fechado entre los siglos V y VII. El color pálido del material con que está elaborada, indica que es arcilla del desierto, antes que el Valle del Nilo fuese cubierto por el oscuro fango acarreado por la inundación anual. Al igual que la mayoría de las piezas de alfarería del periodo copto está decorada con aplicaciones, también de barro, modeladas en forma independiente, pero de gran delicadeza y elegancia. Esta jarra, aunque de formas peculiares, estaba destinada para el uso domestico.
Su inusual decoración contiene una combinación de diferentes técnicas. La principal característica de este recipiente es una doble cara, notoriamente masculina, que fue sobrepuesta a su superficie. Las pestañas y el pelo fueron pintados de negro. Los bordes de la frente, boca, nariz fueron coloreados en rojo; todos estos colores son a menudo usados en forma conjunta en la decoración de la alfarería copta.
El cuerpo de la vasija está decorado con incisiones hechas en el propio barro formando un complicado dibujo geométrico, así como también con cuatro franjas de color naranja que le fueron agregadas una vez hecho el dibujo descrito.

BIBLIOGRAFÍA
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STRZYGOWSKI, J. Koptische Kunst. Catalogue général des Antiquités égyptiennes du Musée du Caire, nos 7001-7394 et 8742-9200, Osnabrück, 1973 (reimpresión de la edición de Viena, 1904).
Imágenes provenientes de las siguientes webs, a las cuales recomendamos leer, aunque están en inglés:
http://www.copticarchitecture.com/
http://www.coptic-history.org/