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BIZANCIO!!! El Imperio Romano Helénico y Cristiano de la Edad Media Dirección y diseño: Rolando Castillo. |
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CEUTA.
Por
Francisco Aguado.
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1.- La
Reconquista justiniana de Ceuta.- En Septiembre del año 533, los soldados romano-orientales ("bizantinos") bajo el mando supremo del general Belisario toman la ciudad de Cartago, capital del "Reino Vándalo". Se celebra como una verdadera "reconquista" que devuelve al seno de Roma una provincia perdida por la "desidia de antecesores" en el gobierno del imperio. Todo apunta a que Justiniano tenía ya por entonces en su mente continuar la expansión hacia el "Reino Visigodo", recuperar también la vieja Hispania; tanto los territorios que estaban en poder de los godos como aquellos otros más o menos independientes gobernados por nobleza local o "senados" de ciudadanos. (Hay constancia de resistencia importante a la presencia goda en diversas y amplias areas de Hispania, en el siglo VI; no sólo en la Bética ‹donde destacaban la ciudad de Córdoba y Sevilla‹ también en el norte, como lo atestigua aquel "senado" cántabro que resistía aislado pero decidido en la región de Asturias-Santander). |
Hacia
la primavera del año 534, un oficial llamado Juan, (al parecer un buccellari
del generalísimo Belisario), con un reducido destacamento que seguramente se
desplazó por mar, procedió al asaltó y tomó posesión de la desvencijada
fortaleza de Septem; entonces un reducto en poder de los vándalos con poca
guarnición y peores defensas.
(La unidad tendría un total de 300-500 hombres. Las murallas casi seguro
permanecían derruídas desde que Genserico ordenara su destrucción al
desembarcar en Africa. La política seguida por los vándalos fue mantener las
ciudades sin muros, precisamente para evitar que la población romana pudiera
encontrar refugio tras ellos y declararse en rebeldía. Es muy probable que por
las mismas fechas otra sección, cuyo comandante sabemos que se llamaba
Apollinarius, recibiera el encargo de alcanzar y tomar las islas Baleares).
Sin demora, el emperador Justiniano I pone sobre escrito numerosas disposiciones
para convertir Ceuta en una poderosa base bizantina, quizás la más importante
del Mediterráneo occidental. La ciudad acogerá una tropa permanente de milites
(soldados de infantería) y dromones de guerra. Las murallas se harán de novo,
sólidas y amplias, con suma diligencia y cuidadosa técnica, incluyendo
barbacanas en puestos perimétricos. Se añaden baños, conducciones de agua, un
palacio, almacenes, area de mercado y, ¡cómo no!, una notable catedral
dedicada a la Teótocos, "protectora del imperio" y de la ciudad; la
precursora de "Nuestra Señora de Africa" que todavía se venera entre
los ceutíes cristianos.
El mando efectivo estaría a cargo de un Tribunus, militar que también sostendría
la administración civil.
Es razonable pensar que en torno al 544, Septem-Ceuta es aquella formidable
ciudad-fortaleza que deseaba Justiniano.
Ceuta
base estratégica para la reconquista de Hispania.-
Ceuta es un lugar geográfico que rebosa valor estratégico. Atalaya que domina
el estrecho, antesala de Africa y descubierta de Hispania.
Sabemos que tenía consideración de "polis", villa con población
civil de cierta entidad, que simultaneaba con el de campo militar estable y
permanente.
Conforme a la valoración de fuentes y siguiendo el pensamiento de autores
modernos es razonable afirmar que la guarnición ordinaria del puesto constaba
de, por lo menos, un Númerus" (300 soldados profesionales) y tres grandes
dromones, cada uno con una dotación de 100 hombres. Deberíamos sumar algunas
tropas auxiliares y de servicios con lo que el millar de efectivos podría ser
la cifra total a considerar. Y ello nos reafirma en la importancia que Bizancio
otorgaba a este pedazo de tierra en los límites del mediterráneo.
En el 544 la provincia de Africa sufrió una devastadora revuelta, en la que
mercenarios y algunos vándalos remanentes pusieron en serios aprietos a las
fuerzas leales del imperio. Costó algún tiempo restablecer la situación y
Septem parece haberse mantenido con firmeza en manos imperiales.
Isidoro de Sevilla nos dice que en el 547, el rey visigodo Teudis intentó un
golpe de mano contra Ceuta. No es descabellado pensar en una alianza real entre
visigodos y ostrogodos, máxime teniendo en cuenta que Teudis era familiar de
Totila. Aquel año la guerra en Italia estaba en su apogeo y el asalto contra
Ceuta no dejaba de ser algo beneficioso para ambos reinos germanos.
Todo apunta a que los godos cosecharon un rotundo fracaso; para acabar rodeados
y diezmados por la acción combinada de fuerzas terrestres y marítimas.
Desde Ceuta, en los días claros que son la mayoría, puede verse muy bien la
costa de la península, hasta Málaga. Alrededor del año 550 los barcos
bizantinos abundaban en todo ese litoral, transportaban productos y personas:
comerciantes, médicos, espías...
respaldados por la vigilante hueste que se protegía en Septem-Ceuta.
En el 552, las tropas imperiales saltan hasta aquel levante que suponemos
amigable y deseoso de recibir la liberación del yugo impuesto por aquel
demasiado mudadizo gobierno nobiliario-filofeudal de los rubios y rudos
visigodos.
Ceuta
en el periodo de Justino II y Mauricio.-
Entendemos que Ceuta debió disfrutar de un periodo de expansión y prosperidad
cuando la península se integró también en el imperio, entre el 555 y el 628.
Tanto como para que se instituyera un obispado en la ciudad.
(Un presbítero Crescens, de Septem, estampó su firma en las actas de la
Conferencia de Cartago hacia el 484. Algo más tarde hay constancia de un obispo
a cargo de los fieles de la ciudad)
La administración que había establecido en la ciudad Justiniano I parece
mantenerse durante todo el periodo aunque debieron existir matices. Está claro
que se dominó un pequeño territorio en el país o entorno,
("hinterland"), que tal vez incluiría Tingis, (tanger), y una franja
de costa que incluso miraría a la vertiente atlántica.
Un tribunus continuó manteniéndose al frente. Es probable que se creara una
eparquia llamada Mauritania B que englobaría Septem, la península y las islas
Baleares, y que tendría un grado muy notable de autonomía respecto al Magister
Millitum y Prefecto del Pretorio del exarcado africano, con sede en Cartago. No
en balde las comunicaciones con la Mauritania A y el resto del Africa sólo eran
posibles por navegación de cabotaje y la importancia del enclave muy tenida en
cuenta por los gobernantes bizantinos que se esforzaron en dotarla de medios y
"capacidad propia de decisión y ejecución".
(Creemos que existió un interés marcado en que los gobernantes locales
tuvieran capacidad de ejercer con propia iniciativa, sin tener que esperar
instrucciones de otros mandos intermedios que siempre podrían carecer de
información adecuada y resultar muy difícil transmitir las ordenes).
El último periodo de la Ceuta
bizantina.-
Cuando los árabes intensifican su actividad en torno a Cartago, la Mauritania
Segunda no queda al margen de sus propósitos. Sabemos que, en el año 682, el
gobernador de Ceuta se llamaba Simplicius y es bastante probable que él mismo,
al frente de una poderosa guarnición, se enfrentara con éxito a una incursión
árabe dirigida por el jefe Uqba.
Diez años después, el jefe Hassan consiguió doblegar la resistencia bizantina
en Byzacena, Proconsular y Numidia; la Mauritania A fue el último eslabón.
Aseguran las fuentes árabes que cuando los conquistadores islámicos entraron
en Cartago, para nunca más abandonarla, en el fatídico año del 698, ya
restaban "pocos moradores y de escasa categoría". Al parecer los
bizantinos no tuvieron "más refugio que el de sus barcos... Los rum
pudieron huir en sus naves con muy poca impedimenta".
¿Qué
ocurrió en Septem desde ese año 698 hasta el 711, cuando los árabes inician
su fulminante asalto a la península?.
Nada se puede afirmar de forma categórica, los estudiosos no se ponen de
acuerdo ni se atreven a formular opiniones definidas. Sólo caben especulaciones.
Nos animamos sin embargo a enunciar algunas ideas-hipótesis que pretenden
servir para dar, aunque sea ligera, algo de luz a la última década de posible
permanencia bizantina en Septem.
Entre el territorio de Cartago y Septem; para los árabes todavía quedaba un
importante obstáculo por tierra: los belicosos bereberes de la cordillera del
Atlas. No sería, en ningún caso, fácil adentrarse por aquellas latitudes. El
mar todavía pertenecía a los dromones de Bizancio.
(La tenacidad y el espíritu independiente del Rif bereber fue, a buen seguro,
muy notable. Los españoles, incluso las huestes de los "sultanes"
marroquíes, lo pudieron todavía comprobar y sufrir más de mil años después
de las fechas que consideramos).
Tal vez no sea erróneo suponer que algunos soldados y ciudadanos del exarcado
se desplazaran hasta Septem, pese a que muchos ‹dando por supuesto que todo el
Africa se iba a perder‹ huyeran directamente a territorio bizantino en Oriente,
en particular la propia Constantinopla.
Hacia el 702, las fuentes árabes nos hablan de un rum, cristiano o infiel,
llamado Iulianus, autoridad que domina en la vertiente africana del estrecho. Y
también reconocen que los hombres bajo su mando eran "diferentes" a
los bereberes, mucho más disciplinados y difíciles de doblegar en campo
abierto o defendiendo sus bien amuralladas ciudades.
Una hipótesis verosimil es considerar a Iulian el jefe bizantino de la región,
en la que se habría refugiado una importante población cristiana de áreas
diversas. En el sentir del historiador francés E. DOZY, tras la caída de
Cartago, el gobernador de Septem habría recibido el título de exarca. C. DIEHL
supone que la misma región ‹Ceuta con su hinterland que debía ser amplio y Tánger
como segunda ciudad más importante, junto a bases costeras en el Algarbe
portugués y en torno a la bahía de Algeciras, amen de las islas de Mallorca y
Menorca‹ conformaría un verdadero tema, (Septensianus), bajo los gobiernos de
Constantino IV, Justiniano II, Focas y Heraclio. (Fuentes bizantinas distinguen
un Africanus Exercitus, al lado de aquellos del Opsikion, Anatólicos, Tracios y
Armeniacos).
El jefe Musa tomó el relevo de Hassan en el año 704. Sabemos que derrotó a
varios grupos bereberes y trasladó hacia el oriente millares de cautivos. Sin
duda, diezmó a la poderosa tribu de los Auraba. En el 706 apareció frente a
los muros de Septem. Allí, los árabes insisten en la mayor "dificultad"
que encuentran. Entendemos que de nuevo fracasaron en el asalto directo. De
hecho, sabemos que Musa decidió entonces asolar el país; descendió hasta el
oasis de Sidjilmessa, (en el mismo Sahara) y retornó a través de la región
costera atlántica para acabar tomando Tánger. Pudo volver en el 709 a Kairouan
con un "enorme botín".
Y, tal vez, con la sumisión nominal de Iulian, al que sólo le restaría ya la
estrecha franja de terreno más próxima a Ceuta y el estrecho.
(Servidumbre que venía a romper una previa colaboración y tratado de vasallaje
con el reino visigodo. No cabía una situación más precaria que la de aquellos
rumi en esos años finales. Las comunicaciones con Bizancio serían en extremo
difíciles; tal vez se trataba ya de una región semi-independiente de facto,
que escasa ayuda podía recibir desde la metrópoli. Aunque tampoco podían ser
considerados un aliado fiable, se mantendría "in extremis"una alianza
tácita con el reino visigodo del otro lado del estrecho.
Después de la campaña de Musa, Septem estaba al límite de su capacidad de
supervivencia geográfico-estratégica. No debe extrañar que, al final, el
juego de alianzas terminara por mudar. Podría ser más razonable aliarse con
los árabes que mantener el pacto con los godos).
Hacia el 711 los musulmanes presionaron de nuevo a Iulian. El último romano de
la ciudad, a cambio de un tratado en virtud del cual se respetarían la vida y
propiedades de los rumi, (soldados y funcionarios bizantinos), afranj (propietarios
fundiarios) y afariqa (bereberes cristianos bilingues); consintió en aportar
sus barcos para el traslado de tropas árabes hasta Algeciras en la costa de la
península.
Los visigodos debieron entender aquello como una injustificable, abyecta, reptil
traición que, tal vez, ha perdurado en la leyenda... aquella nostálgica y
bella de "Florinda la bizantina".
Libros y Monografías.-
DOZY, Reinhart: Historia de los musulmanes de España. Tomo I. Las guerras
civiles. Madrid: Espasa Calpe, 1920. (Reimpr.).
Un texto que data de 1861 pero en el que encontramos datos y hechos que hoy
parecen escabullirse entre el uso y abuso de comentarios y "otras
disquisiciones" ‹a veces de dudosa importancia‹ en trabajos más
modernos.
DIEHL, Charles: L'Afrique Byzantine. Histoire de la domination byzantine en
Africa, (568-751). Paris: E. Leroux, 1896.
Este texto ha superado ya el siglo de existencia, pero sigue siendo una
referencia ineludible para el capítulo de Bizancio en el norte de Africa. Con
la habitual maestría y desenfadado estilo, el maestro Diehl repasa ‹con
detalle dificil de superar‹ cada etapa y las referencias a Septem no faltan:
he podido anotar hasta 18 páginas en la que trata el tema.
VALLEJO GIRVÉS, Margarita: Bizancio y la España Tardoantigua (ss. V-VIII): Un
capítulo de la Historia Mediterránea. (Col. Memorias del Seminario de Historia
Antígua, IV). Alcalá de Henares: Servicio de Publicaciones de la Universidad
de Alcalá, 1993. (ISBN: 84-8138-03-2).
El profesor Luis A. García Moreno nos dice en la presentación de esta obra:
"La monografía que presentamos es sin duda la mejor sobre el sujeto
tratado. Pero no sólo porque es la más moderna. Sino especialmente porque es
la primera vez que el tema lo estudia una persona que domina a la vez la
bibliografía y las fuentes bizantinas y las hispanovisigodas de la época".
La conquista bizantina de Septem se estudia, con detalle, entre las páginas 59
y 67. La organización del territorio de Septem en el más largo periodo, (Justino
II-Mauricio), se trata de manera específica en la página 370-371. Los últimos
años y el personaje de Ilian ocupa entre la 335 y 342.
Artículos.-
FITA, F: "Ceuta visigoda y bizantina durante el reinado de Teudis",
Boletin de la Real Academia de la Historia, 68, (1916), pags: 622-628.
GOUBERT, P: "Ceuta byzantine ou Wisigothique, Notes d'Histoire et
d'Archeologie", en Miscellania Puig i Cadalfach, Barcelona, 1951, pags:
337-343.
GARCÍA MORENO, L.A. : "Organización militar de Bizancio en la Península
Ibérica, (ss. VI-VII), Hispania, 33 (1973), pags: 5-22.
FREND, W.H.C.: "The End of Byzantine North Africa. Some evidence of
Transitions", Bulletin Archéologique du Comité des Travaux Historiques,19
B, (1985), pags: 387-397.
GARCÍA MORENO, L.A: "Ceuta y el Estrecho de Gibraltar durante la Antigüedad
tardía, (ss V-VIII)", en I Congreso Internacional El Estrecho de
Gibraltar. Ceuta: Ayuntamiento de Ceuta, 1987, pags: 1095-1114.