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El Imperio Romano  Helénico y Cristiano de la Edad Media

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Constante II (641 -668)

 

Por Leonardo Fuentes

 

 

Constante II, hijo de Heraclio Constantino -Constantino III- y Gregoria, nació en Constantinopla en noviembre de 630. Casado con Fausta, él tuvo tres hijos: Constantino IV, Heraclio y Tiberio.

 

La lucha por el poder

 

La muerte de Heraclio I (febrero de 641) trajo graves problemas sucesorios, ya que según su testamento los herederos Heracleonas y Constantino III debían compartir el poder en pie de igualdad, mientras que su esposa Martina debía ser considerada  por ambos como madre y emperatriz [1]. El pueblo aceptó a los emperadores pero rechazó a Martina, quien se retiró momentáneamente para apoyar desde las sombras a su hijo Heracleonas. Pronto se abrió un enfrentamiento entre Constantino III y Heracleonas-Martina que se resolvió con la muerte del primero, posiblemente de tuberculosis, el 25 de mayo de 641. Heracleonas se hizo así con el poder de manera exclusiva, pero la verdadera dueña de la situación era su madre. Las altas instancias de la nobleza, el clero y el ejército se pusieron en contra de los gobernantes, mientras que el pueblo volvía a rechazar a Martina. Las tropas de Asia Menor se rebelaron y a finales de septiembre de 641 los gobernantes eran destronados por decisión del Senado. Después de que a Martina le fuera cortada la lengua y a Heracleonas la nariz [2], ambos fueron exiliados a Rodas y la soberanía imperial confiada a Constante II, hijo de Constantino III, que tenía a la sazón 11 años de edad. Se cerraba así la crisis sucesoria y se inauguraba un periodo de estrecha colaboración entre emperador y aristocracia senatorial.

 

Amenazas externas

 

Éste era un momento difícil para asumir el gobierno del Imperio Bizantino. Los musulmanes seguían presionando sobre las fronteras imperiales: Alejandría era abandonada en 642 y el poderío islámico se extendía hasta Libia con el califa Omar. La muerte del califa y su sustitución por Otman motivó la contraofensiva bizantina, recuperándose Alejandría aunque de manera efímera (645). El gobernador musulmán de Siria, Muawiya (Moavia), realizó una serie de incursiones en Armenia y Capadocia, regresando con un rico botín y numerosos prisioneros. Además, Muawiya comprendió que los árabes necesitaban una flota para desafiar la supremacía naval que hasta ese momento tenían los bizantinos en el Mediterráneo. En 649, los árabes organizan una pequeña armada y atacan la isla de Chipre; luego, Rodas, Cos y Creta son victimas de duros saqueos. Reconociendo la amenaza, Constante reunió una flota y atacó a la armada musulmana en Phoenix (Finike, en la actual Turquía) en 655, pero sufrió una derrota severa y se vió obligado a huir a Constantinopla.    Afortunadamente para los bizantinos la guerra civil que estalló entre Muawiya y Ali, luego del asesinato del califa Otman, permitió negociar una tregua tenue con los árabes en 659, tregua que durará hasta 662. La paz en Oriente permitió que Constante dedicara sus esfuerzos a las zonas europeas del Imperio: en 658, invadió Sklavinia -área al norte del Danubio ocupada por los eslavos-, y logró derrotar a numerosas tribus, deportándolas al Asia Menor e incorporando a muchos eslavos a sus ejércitos.

 

Monedas con la esfigie del emperador Constante II

 

Controversias religiosas

 

Así como había heredado una situación militar complicada, Constante también debió enfrentar, en el momento de ascender al trono, el problema de la controversia monotelita que se había iniciado bajo Heraclio y continuaba provocando disputas en el interior del Imperio. El Monotelismo, que consiguió un fuerte apoyo en el Oriente pero había sido rechazado en Africa y el Occidente, había seguido siendo la doctrina religiosa oficial. En Africa, el crítico más fuerte de esta doctrina era Máximo el Confesor, un líder religioso influyente [3]. En respuesta a sus críticas, se reunieron varios sínodos locales en las ciudades del exarcado de Cartago. El resultado de estas asambleas fue la condena de la doctrina imperial como una herejía. Animado por el apoyo de los obispos norafricanos, Gregorio, exarca de Cartago, se proclamó emperador en 646. Pero, esta rebelión acabó con la muerte de Gregorio en 648, mientras luchaba contra los invasores árabes cerca de Sufetula.

 

En el 648 el gobierno imperial promulgó un nuevo edicto religioso, conocido como Typos, en un esfuerzo por provocar un compromiso entre las facciones cristianas. En él se prohibía cualquier discusión futura sobre las debatidas cuestiones cristológicas. Sin embargo, la suerte del nuevo intento cesaropapista no sería mucho mejor que la de sus congéneres anteriores. El papa Martín condenó el Typos en el Sínodo de Letrán (649), y este rechazo fue respaldado por Olimpio, exarca de Ravena, que se proclamó emperador. Pero cuando este encuentra la muerte en 652, combatiendo contra los árabes, el papa es detenido en la iglesia de Letran, llevado a Constantinopla, juzgado y exiliado en Querson, donde morirá en 656. Máximo el Confesor también es arrestado, juzgado, mutilado y desterrado a Lázica, dónde permanecerá hasta su muerte en 662.

 

Los últimos años

 

La rebelión de Olimpio y otras graves dificultades surgidas en Italia –se habían reanudado las incursiones árabes contra las posesiones de Bizancio en la península- pondrían al Occidente en el centro de la política imperial. En el 663, Constante II tomó la, para algunos, sorprendente decisión de trasladar allí la capital del Imperio [4]. Decisión tal vez precipitada que no tenía del todo en cuenta el proceso de progresiva independencia de las posesiones imperiales en Italia, y del peso que para éstas suponía el sostenimiento de la Corte.

 

Una vez en la península, Constante inició con éxito la guerra contra los lombardos, poniendo sitio a Benevento. Pero, pronto tuvo que retirarse a Nápoles desde donde se dirigió a Roma para una visita de doce días. Luego estableció su residencia en Siracusa donde la información existente sobre su estancia es muy limitada. El 15 de septiembre de 668, el emperador fue asesinado en el baño por un ayuda de cámara (cubicularius), ejecutor de un complot en el que participaron grandes familias bizantinas y armenias. El general armenio Mezizios fue proclamado emperador; pero la rebelión es sofocada por el exarca de Ravena. El cuerpo de Constante fue llevado posteriormente a Constantinopla y enterrado en la Iglesia de los Santos Apóstoles.

 

  

Bibliografía

 

Fossier, Robert: La Edad Media. La formación del Mundo Medieval 350-950, Barcelona, Crítica, 1988.

 

Haldon, J. F.: Byzantium in the Seventh Century: the transformation of a culture, Cambridge, 1990.

 

Historia Universal, t. I, Buenos Aires, ANESA, 1974.

 

Roma y Bizancio, en “Orígenes del Hombre”, t. 68, Barcelona, Ediciones Folio, 1995.

 

Scott Moore, R.:  Constans II, en  www.roman-emperor.org/

 

The Oxford Dictionary of Byzantium, Oxford University Press, 1991.

 

Vasiliev, A. A.: Historia del Imperio Bizantino, Barcelona, Iberia, 1946.

 

 


[1] Los últimos años del reinado de Heraclio I se habían visto ensombrecidos por una querella dinástica y familiar, surgida de las ambiciones de su segunda esposa y sobrina, Martina, que deseaba ver suceder en el trono a su hijo Heracleonas, en detrimento del hijo mayor de Heraclio, Constantino III. La solución dada al conflicto por el anciano emperador tal vez fuera la peor: que lo sucedieran ambos. Heraclio I se había casado con su sobrina Martina, de la que tendrá nueve hijos, en el año 614. Con este matrimonio seguía, sin duda, una costumbre provincial, atestiguada por las condenas de la Iglesia y de la legislación imperial en los siglos V y VI. Asimismo, la transmisión del nombre de padre a hijo, y no del nombre del abuelo o del tío, parece indicar una familia ajena a la cultura dominante, tal vez una familia armenia. En todo caso, el matrimonio con Martina provoca la reprobación pública.

 

[2] Se cree que esta es la primera vez que la práctica oriental de la mutilación es utilizada por los bizantinos, para significar que la persona mutilada ya no era capaz de detentar el poder político.

 

[3] Nacido en el seno de una importante familia de Constantinopla hacia 580, Máximo se establece después en Africa, donde se consagra a la lucha contra el monofisismo, y más tarde contra el compromiso monotelita.

 

[4] En 654 Constante designó co-emperador a su hijo Constantino y en 659 hizo lo mismo con sus otros dos hijos, Heraclio y Tiberio. Además, para asegurarse que a su muerte no surgieran problemas  sucesorios, hizo tonsurar a su hermano más joven, Teodosio (660), al que poco después mandó matar. Este asesinato, junto con las disputas religiosas con Máximo y Martín, excitaron los sentimientos populares contra el emperador. Esto, probablemente, ayudó a que Constante abandonara Constantinopla y se instalara en Italia.

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