El surgimiento del imperio romano oriental (330-800)
Diocleciano ascendió al trono en 284, y ante la necesidad de regular el caos intestinal que reinaba en el Imperio, creó la forma de gobierno conocida como Tetrarquía. La misma constaba de dos co-emperadores (Augustos), y debajo de ellos, dos vice-emperadores (Césares). Los Césares estaban sometidos a las órdenes de los Augustos, y los sucederían a su muerte. La tetrarquía no sobrevivió a la muerte de Diocleciano y nuevamente el caos y el descontento se hicieron presentes.
En el 324 dC. asciende al trono imperial Constantino que lleva a cabo dos importantísimos cambios: convierte al cristianismo en la religión oficial del Imperio y, la que tiene que ver más intimamente con este artículo, ordenó construir una "nueva Roma" en la ciudad de Bizancio (actual Estambul) y la llamó Constantinopla. La ciudad provocó aún más la separación del imperio, y pasó a ser el centro administrativo e institucional del Imperio.
El emperador Valentiniano en el año 364 dio el Imperio de Oriente a su hermano Valeno y treinta años después, Honorio hace oficial la división. Toma para sí mismo la parte occidental y le cede a su hermano Arcadio la parte oriental.

