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El Imperio Romano  Helénico y Cristiano de la Edad Media

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Isaac I Comneno

(1057 - 1059)

 

 

Procopio (Roger Corbera Mestres)

 

 

 

En septiembre de 1056 la emperatriz Teodora, última superviviente representante de la dinastía macedonia, se encontraba a las puertas de la muerte debido a su avanzada edad. No teniendo hijos ni parientes, nombró heredero del trono a Miguel el Viejo. Esta elección es una muestra de la pugna entre el funcionariado civil de la capital y la aristocracia militar de las provincias, que marcó aquella época.

Miguel era el candidato de los primeros, por entonces en el poder, y como muchos emperadores de aquel periodo, era una dócil marioneta de sus partidarios, "menos capaz de regir que de ser dirigido", como nos dice Miguel Psellos. Éstos aprovecharon que la veleta imperial apuntaba hacia ellos para vengarse de sus enemigos.

Tras su ascenso al solio de Constantino, Miguel VI colmó de títulos y prebendas a los senadores, pero se negó a recibir una delegación de strategas de los themas. Fue la gota que colmó el vaso del partido militar, ya de por sí descontentas con el nuevo emperador. A la vuelta a sus provincias, los delegados iniciaron un motín contra el poder central. El líder de la revuelta, Isaac Comneno, anciano miembro de una familia noble de Capadocia, fue nombrado emperador el ocho de julio 1057 en Paflagonia.

Se sumaron a la revuelta contingentes de Aisa Menor y pronto estuvo a las puertas de Nicea, a tres días de Constantinopla, donde derrotó al ejército imperial. Miguel tuvo que sentarse a negociar y mandó una delegación a los rebeldes dirigida por Miguel Psellos, Constantino Leichoudes y León Alopos ofreciendo a Isaac el título de César y la sucesión al trono; esto sólo sirvió para exacerbar a la oposición.

En Constantinopla estalló otro motín favorable a Isaac, apoyado por el patriarca Miguel Cerulario. Los rebeldes se concentraron en Santa Sofía. Tras mostrarse incapaz d entenderse con Cerulario, Miguel dimitió y se retiró como monje, tras un reinado de casi un año de duración. El 1 de septiembre Isaac Comneno entró en la capital, siendo coronado emperador por el patriarca.

Esto representaba un triunfo de la nobleza militar sobre los cortesanos palatinos, que no encajaron muy bien el golpe. Isaac, por su parte, no se mostró con ellos más amable de lo que Miguel VI lo fue con él, negándose a recibir a los senadores que le visitaron tras su coronación. Con todo, se mostró moderado, y los senadores que mediaron entre el anterior emperador y él fueron ascendidos: Psellos recibió el alto título de proedros, Leichoudes fue jefe de la administración estatal y más tarde patriarca.

Isaac I, militar de carrera (se hacia representar en las monedas con la espada desenvainada), actuó firmemente contra los enemigos exteriores: defendió las fronteras orientales con éxito, rechazó una incursión húngara y recortó las actividades de las tribus pechenegas, contra las cuales sus sucesores se mostraron impotentes. Finalmente consiguió llegar un tratado con ambos enemigos.

Estas victorias consiguieron devolverle al ejército su orgullo y confianza, pero las duras campañas agotaron al anciano emperador. Le afectó especialmente presenciar como, tras volver victoriosos de la campaña pechenega, presenció como se ahogaban muchos soldados cruzando un río crecido por las lluvias.

Pero después de los miopes recortes presupuestarios de Constantino IX y con las alteraciones que sufría el sistema themático por la creciente feudalización, las tropas necesitaban una reorganización en profundidad que no vio la luz.

Isaac también tomó cartas contra los abusos del sistema de gobierno anterior: el enorme tesoro dejado por Basilio II estaba muy mermado y, en sus intentos de ganar partidarios, los anteriores emperadores habían regalado buena parte del patrimonio de la corona a potentados y sicofantes. Isaac reaccionó confiscando tierras, incluidas las de la Iglesia, lo que le enemisto con el poderoso patriarca.

Estalló entonces una pugna entre el poder secular y el religioso. Como recompensa por ayudar a Isaac a subir al trono, Cerulario consiguió que se subordinase al patriarca la administración de Santa Sofía y que aquél se comprometiese a no mezclarse en asuntos eclesiásticos. Cuando el emperador empezó su "desamortización", el pontífice ortodoxo dictaminó que el poder espiritual estaba por encima del estatal  y amenazó al emperador con deponerlo.

Éste, pero, no se dejó intimidar. La popularidad del patriarca Cerulario en la capital impedía que actuara contra él directa e inmediatamente, pero en una salida que hizo para visitar un familiar, la Guardia Varega lo arrestó y lo mandó al exilio (8 de noviembre de 1058).

Ahora bien, para nombrar un nuevo patriarca primero se ha de celebrar un sinodo donde se deponga al anterior (el cual no tenía la menor intención de dimitir). Se convocó pues a los jefes de la Iglesia y Miguel Psellos dirigió un escrito acusatorio contra el que fue su antiguo amigo: en éste se le condenaba de gran variedad de delitos, desde los teológicos hasta los criminales. Aún en pleno debate, llegó la noticia de la muerte de Cerulario, por lo que ahora nombrar un nuevo patriarca era una necesidad. Constantino Leichoudes fue el elegido, mientras que el infiel Psellos ascendió a primer ministro.

Parecía que el emperador había ganado la partida, pero la figura de Cerulario se convirtió en mártir y símbolo de todos los que se oponían a Isaac (especialmente el funcionariado civil). Cada vez más aislado, Isaac acabó aceptando la oferta de Miguel Psellos de dimitir en favor de Constantino Ducas y se retiró a un monasterio.

El reinado de Isaac I, como el posterior de Romano Diógenes (1069-1071) fue un intento de detener el deterioro del Imperio, amenazado por los partidismos de los poderosos y las invasiones extranjeras. Su fracaso se debió a no conseguir formar un partido lo bastante poderoso a su alrededor y no conseguir reformar lo bastante el ejército, se ha argumentado que el programa de expropiaciones de Isaac era en realidad un intento de reunir fondos para iniciar una remodelación necesaria de las fuerzas armadas.

 


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