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BIZANCIO!!! El Imperio Romano Helénico y Cristiano de la Edad Media Dirección y diseño: Rolando Castillo. |
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JUSTINIANO SEGUN PROCOPIO DE CESAREA, EN "HISTORIA SECRETA".
Capítulo V
Destrucción forjada por un emperador-demonio.
Que el emperador no era hombre sino, como ya he señalado, un demonio con forma humana, podría demostrarse con solo considerar la magnitud de las calamidades que llegó a acarrear a la raza humana.
Porque es por la inmensidad de lo que se lleva a cabo que se demuestra el poder del que actúa.
Hacer cualquier cálculo correcto del número de vidas destruidas por este hombre, no estará jamás, creo, dentro de las posibilidades de ningún ser viviente, excepto de Dios.
Porque mucho más fácil sería enumerar todas las arenas del mundo que la multitud de hombres destruida por este demonio.
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Tal, en resumen, fue el saldo de las guerras que se desarrollaron durante este periodo en todas partes del Imperio.
Y cuando considero el sacrificio de las luchas civiles que tuvieron lugar en Bizancio y en el resto de las ciudades, mi conclusión es que se perdieron tantas vidas de este modo como en las guerras.
Rara vez se vieron la justicia y el castigo imparcial por los crímenes cometidos, y el Emperador brindó su apoyo entusiasta a una de las dos facciones; de manera que, naturalmente, sus rivales tampoco se sometieron sin luchar.
Todos ellos apelaron a recursos desesperados, sin considerar para nada las consecuencias, los de una facción porque eran los más débiles, los otros por la razón opuesta.
A veces marchaban al mutuo encuentro en masa, a veces luchaban en pequeños grupos, o, también tendían celadas a adversarios individuales; y durante treinta y dos años, jamás desaprovecharon la oportunidad de practicar brutalidades espantosas los unos contra los otros, mientras que al mismo tiempo los magistrados responsables del orden público los sentenciaban permanentemente a muerte.
Pero, aún así, el castigo por los crímenes cometidos recaía casi enteramente en los verdes.
Tales fueron los desastres que, en época de este demonio con forma humana, sobrevinieron a la raza humana en su totalidad, desastres por los que Justiniano, como emperador reinante, debe llevar la responsabilidad.
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Tan pronto como hubo despojado al país de toda la riqueza pública, volvió los ojos a sus súbditos individuales, sin perder tiempo en robar a la mayor1a de ellos sus patrimonios, de los que se apoderó por la fuerza sin intento alguno de justificación.
Pese a que no existían cargos, saqueó a todos aquellos que se encontraban en una buena posición económica en Bizancio y en todas las demás ciudades.
A algunos los acusó de politeísmo, a otros de profesar creencias no ortodoxas acerca de Cristo, a otros de ofensas contra muchachos, o de mantener relaciones amorosas con monjas u otras formas incorrectas de contacto sexual, o de provocar luchas entre facciones, o de adherir al partido Verde, o de deslealtad para con él, o de cualquier cosa del catálogo de crímenes.
Otra estratagema consistía en, mediante un plumazo, convertirse en heredero de personas fallecidas, y aun de las que todavía vivían, si veía alguna oportunidad de hacerlo, alegando que éstas lo habían adoptado.
Estos fueron sus más distinguidos esfuerzos.
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...los pobres infelices se trenzaban en amargas discusiones acerca de dónde había ido a parar la fortuna de los romanos.
Algunos insistían en que los extranjeros la tenían toda; otros afirmaban que el Emperador la tenía bajo llave en varias cámaras pequeñas.
Uno de estos días, Justiniano, si es un hombre, abandonará esta vida; si es el Señor de los Demonios, permanecerá en ella.
Entonces todos aquellos que todavía vivan sabrán la verdad.
Procopio de Cesarea.
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Creo que cualquier aclaración está de más, Procopio hace una detallada compilación de los crímenes cometidos por el gran Justiniano, de lo cual estos párrafos son solo una pequeña muestra.
Hay que creerle?
Creo que no hay razón para no creerle, por varios motivos: estuvo siempre cerca de la corte o de sus generales, conocía muy bien todos los movimientos de sus miembros y detalla con precisión todos los métodos utilizados por la pareja imperial para hacer fortuna y generar violencia.
Lo que sí es probable, es que haya exagerado su alegato contra el emperador o su mujer Teodora (víctima también de su pluma inspirada), por algún motivo que nos es desconocido.
De todas maneras, es un clásico imperdible para los amantes de los secretos de las cortes y sus gentes.
R. C.