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León IV (El Jázaro)

 

Por Jorge Segovia

 

León IV es considerado el tercer emperador bizantino de la dinastía Siria, que impulsó el primer período iconoclasta en el imperio. Fue el primer nieto de León III, puesto que su padre, Constantino V “Coprónimo”, se casó tres veces; León IV fue hijo único del matrimonio de Constantino V con Irene “La Jázara”, pues ella era hija del Jan, de la gran Khazaria, cuyos habitantes de origen turco ocupaban el territorio comprendido entre el Ponto Euxino ó mar Negro, y el mar Caspio. Este enlace matrimonial era una de las alianzas estratégicas más importantes del imperio bizantino con sus vecinos. Cuando murió su madre, la emperatriz Irene, Constantino V contrajo el segundo matrimonio con María, con quien no tuvo descendencia. A la muerte de María, Constantino V se casó en terceras nupcias con la emperatriz Eudoxia que le dio cinco hijos, considerados medios hermanos: Nicéforo, Cristóforo, Nicetas, Antimio y Eudócimo; también tuvo una media hermana, Antusa, que más tarde se hizo monja en un convento.

León IV nació en enero del año 750 DC y al año siguiente fue coronado co-emperador por su padre, según aparece en los nomismata de la época.

En diciembre del año 769 León IV contrajo matrimonio, en la iglesia de San Esteban en el palacio Daphne dentro del recinto del Sagrado Palacio Imperial de Constantinopla, con Irene, una joven y bella ateniense, huérfana de padres y criada por su tío Constantino Sarantapekos, quien era patricio en Atenas y, posiblemente, strategos del thema, de Helade, la actual Grecia.

Se considera hasta cierto punto incongruente, la decisión que tomó el emperador Constantino V, por haber aceptado a Irene como la esposa elegida de su hijo, puesto que ella, sin que hubiera pertenecido a una familia muy prominente dentro del imperio, sí era una ferviente iconódula, aún y a pesar de haber prestado juramento ante su esposo y su suegro, de ofrecer apoyo público e incondicional a la política imperial iconoclasta.

El 14 de enero del año 771, nació su primer y único hijo, quién fue bautizado con el nombre de Constantino VI, en honor a su abuelo paterno.

Es importante señalar que tras haber transcurrido cincuenta años, desde que el emperador León III promulgó la Écloga y comenzó la restricción hacia el culto a las imágenes, la mayoría de la población (el bajo clero y las mujeres, principalmente) continuaba siendo iconódula. Sin embargo, las facciones que detentaban el poder (los tagmata, los themas de oriente, el ejército en general, así como los servidores públicos del imperio y el alto clero), apoyaban la iconoclasia como política de estado, no obstante que el Papa desde Roma la hubiese considerado como herejía.

En agosto del año 775, falleció Constantino V víctima de la hidropesía. Entonces, León IV fue coronado Basileus Romaion a la edad de veinticinco años. Para la semana santa del año 776, durante el viernes santo del 22 de abril de ése año, con el fin de complacer a sus súbditos, León IV mediante un juramento escrito comprometió al ejército, al senado, a los tagmata y al pueblo en general “por la santa y venerable cruz”, a guardar fidelidad a él, a su hijo el joven emperador Constantino VI, y a sus descendientes. Para obtener el respaldo de su familia, León IV llamó a sus cinco medios hermanos; Nicéforo y Cristóforo ya habían recibido la dignidad de Césares en el año 769, mientras que Nicetas y Antimio ya ostentaban los títulos de Nobilísimo; entonces el sábado de Gloria elevó a Eudócimo, el menor de ellos, al cargo de Nobilísimo de la corte; de esa manera, el emperador asoció a sus cinco medios hermanos en la ceremonia de coronación de su hijo Constantino VI efectuada al día siguiente, domingo de Pascua. A pesar de lo anterior, León IV descubrió una traición conducida por el César Nicéforo, el segundo de sus medios hermanos, el cual, años más tarde y durante el reinado de su cuñada irene y su sobrino Constantino VI, sería el líder de otras conspiraciones. León IV descubrió la trama, donde intervenían numerosos miembros del servicio imperial; el emperador buscó apoyo en la voluntad de sus súbditos convocando a un silention en el palacio de la Magnaura, donde expuso el caso a la asamblea que debía emitir su veredicto sobre los conjurados. Ésta, mostró su generosidad y simplemente ordenó que se les azotara, tonsurara y enclaustrara en los monasterios de Querson y Klimatia.

La relación entre el emperador León IV y su esposa, la emperatriz Irene, había sido buena, pues en el año 766 ó 767 el emperador casó a una de las primas de la emperatriz, con el rey búlgaro Telerig, quien estaba refugiado en Constantinopla, fue bautizado en la religión ortodoxa y se le nombró patricio.

Todo parecía indicar que León IV continuaría con la política iconoclasta y anti-monástica de su padre, con la represión del culto público a las imágenes y la sumisión del clero. Sin embargo, en un inicio, el joven emperador pareció haber tomado una política menos represiva y más moderada que Constantino V. Según el cronista Teófanes, el emperador León IV utilizó parte del dinero que su padre había atesorado, para ganarse el favor del pueblo y de la nobleza, apareciendo al principio de su mandato como un hombre piadoso, simpatizante de la Teotokos y de los monjes, a algunos de los cuales nombró obispos, y también eliminó algunas prohibiciones que su padre había impuesto a los monasterios. Más bien, pareciera que promovió el funcionamiento de monasterios iconoclastas, que estuvieran subordinados a la jerarquía eclesiástica. En el año 780, cuando el patriarca Nicetas “el eunuco eslavo” murió, León IV nombró a Pablo de Chipre como su sucesor, quien pareció estar inclinado hacia el culto por los iconos, pero más moderado. No obstante, en abril de ese mismo año, León IV reinició la persecución religiosa, una vez que descubrió una red interna de iconódulos dentro del mismo Palacio Sagrado; mandó arrestar, azotar, tonsurar y encarcelar a un numeroso grupo de cortesanos, incluyendo a Teófanes el cubiculario y parakoimomenos del palacio, quien murió durante la purga. La leyenda cuenta que Antusa, hija de Constantino V y media hermana de León IV guardaba devoción hacia los iconos prohibidos dentro del mismo Sagrado palacio Imperial. Irene creyó poder imitarla.

Una fuente posterior, la de Cedrenus, citada por L. Garland, confirma este hecho: “A media semana del mes de julio, León IV encontró en la recámara de la emperatriz, dos iconos dentro de la almohada”.

Habiendo realizado la investigación, el emperador se encontró con que Jacob, el papias del palacio -quien también fungía como uno de los protospatarios-, era uno de los eunucos que tenía acceso al palacio -pues estaba encargado de los edificios y de sus llaves-, y algunos otros pertenecientes a los primicerii –eunucos cortesanos quienes llevaban una relación estrecha con la emperatriz-, quienes se supone se habían encargado de introducir los iconos en la residencia imperial. A los culpables, el emperador los sometió a numerosas torturas y castigos; reprendió severamente a su esposa Irene y la despreció, diciéndole “¿Fue esto, lo que juraste ante mi padre el emperador, acerca de la veneración de los misterios puros de nuestra fe?”. Ella afirmaba no haber visto los iconos, pero el emperador la despreció, y la separación marital fue inevitable.

Poco se sabe acerca de León IV como gobernante, debido a lo breve de su reinado. Continuó con el desarrollo y formación de los tagmata para su propia seguridad y en apoyo a los ejércitos de los themas, tal y como lo hizo su padre. Para el año 776, poco después de su ascenso al trono, transfirió una gran cantidad de soldados de los themas, a los tagmata, lo que provocó intranquilidad en el ejército, -oficiales de diversos themas, marcharon con sus tropas hacia Constantinopla, donde fueron contenidos pero con dificultad.

La estrategia que siguió el emperador en Asia Menor pareció ser siempre defensiva, aunque casi siempre exitosa; León IV defendió el territorio de las correrías de los árabes, fortaleció las posiciones del imperio en las fronteras, evitando lo más posible la confrontación directa. En el año 778, el emperador reunió un ejército con más de cien mil hombres y cuyos soldados provenían de varios de los themas del imperio comandado por Miguel Lacanodracon, un general muy cercano a su padre y de fuerte filiación iconoclasta, con el fin del aniquilamiento de las incursiones árabes al norte de Siria. El ejército bizantino sitió Germanicea y en una batalla se hicieron de 2,000 prisioneros, incluyendo a cinco emires. Los generales imperiales victoriosos fueron recibidos con honores por el triunfo. La expedición también incluyó la persecución y captura de los herejes jacobitas, quienes fueron trasladados a Tracia, al otro lado del Egeo. La estrategia defensiva continuó siendo ofreciendo dividendos, pues en el año 779, un ejército árabe llegó a las puertas de la ciudad de Doryleum; mientras tanto, el general Miguel Lacanodracon ya se había apuntado otra victoria en contra de fuerzas de avanzada árabes. De acuerdo con Teófanes estas eran las instrucciones convenidas con los generales:

“El emperador ordenó a los strategos no pelear en batalla abierta, pero sí que protegieran las fortalezas con soldados de apoyo. Nombró oficiales de alto rango para que formaran regimientos de 3,000 hombres y persiguieran a los árabes para así evitar que aquellos se diseminaran por los territorios del imperio, y evitar que se consolidasen como bandas dedicadas al pillaje. Debían quemar toda la pastura apta para los caballos y destruir cualquier clase de suministro. Después de que los árabes hubieron mantenido el sitio en Doryleum alrededor de quince días, los víveres comenzaron a escasear, al grado de perecer por hambre muchos de sus caballos. Los árabes abandonaron Doryleum y de regreso sitiaron por un día la ciudad de Amorio. Al encontrarla bien pertrechada y fortalecida, decidieron abandonar la ciudad sin haber obtenido éxito alguno”.

El 8 de septiembre del año 780, estando en campaña en contra de los búlgaros, León IV cayó presa de una terrible fiebre que lo condujo a la muerte. No es improbable que los seguidores de la emperatriz Irene corrieran el rumor que la muerte de León IV se debiese a una enfermedad contraída por haberse colocado sobre la cabeza una corona de piedras preciosas, que había sido donada por alguno de los emperadores Mauricio ó Heraclio a la catedral de Santa Sofía. De acuerdo con Teófanes, traducido por C. Mango y citado por L. Garland:

“El 8 de septiembre de la cuarta indicción, León IV hijo de Constantino V, murió de la siguiente forma: habiéndose aficionado a las piedras preciosas, él se enamoró de la corona que se hallaba en la Gran Catedral, la cual tomó en sus manos y colocó sobre sus sienes. De su cabeza nacieron tumores y sometido a violentas fiebres, murió después de un reinado de casi cinco años”.

Ya sea que Irene haya circulado esta historia ó no, esto implica un intento de socavar la memoria de su esposo, habría sido enfatizado con el retorno de la corona, en completa procesión imperial, el día de navidad del año 780. León IV fue enterrado, junto con otros miembros de la familia imperial -incluido su padre-, en la iglesia de los Santos Apóstoles.

León IV, hasta ese momento era el único emperador, después de Heraclio, que no había perdido territorios ante el empuje de sus belicosos vecinos.

GLOSARIO

Basileus: Emperador bizantino.

César: Príncipe.

Coprónimo: Seudónimo que significa “estiércol”.

Cubiculario: Cortesano

Écloga: Resumen del código Justiniano, editado por León III.

Iconoclasta: Destructor de imágenes.

Iconódulo: Adorador de imágenes.

Jan: Dignatario de los pueblos Kázaros y búlgaros, entre otros, equivalente al rey.

Nobilísimo: Personaje que ocupara la más alta posición en la nobleza imperial

Nomisma: Moneda bizantina de oro (singular). Nomismata (plural).

Parakoimomenos: Mayordomo del palacio

Primicerii: Arcipreste

Protospatarios: Primer porta-espada

Silention: Edicto imperial

Strategos: Gobernador de un thema

Tagma: Regimiento elite del ejército acantonado en la capital (singular). Tagmata (plural).

Thema: Territorio bien delimitado dentro del imperio y gobernado por un militar (Strategos).

Theotokos: María madre de Dios

BIBLIOGRAFIA

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Castillo Rolando Historia del estado romano helénico cristiano de la edad media www.imperiobizantino.com Arg. 2005

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