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Batalla de Membresa

Abril (posiblemente primera quincena) 536

 

Alberto Pereira Vidal

 

 

Introducción

 

Tras la victoria sobre los vándalos, Belisario apenas pudo permanecer en África debiendo retornar pronto a Constantinopla (a mediados del 534) con el botín y los prisioneros debido a que se empezaba a sospechar en la corte y se hacían acusaciones calumniosas contra él; allí realizaría un desfile triunfal y sería cónsul.

Se hizo cargó del gobierno Solomón, quién había intervenido en la primera parte de la campaña al mando de los foederati, y que había sido remitido a la capital tras la toma de Cartago con los informes y los prisioneros.

Su labor sería muy complicada, debía reconstruir las fuerzas defensivas y las fortificaciones de la recuperada diócesis, y contener a las tribus moras. Probablemente dispondría de un máximo de 15.000 hombres (según Diehl tenía casi 18.000), incluidos limitanei de nueva formación y tropas reclutadas en esas provincias, pues parte de las fuerzas expedicionarias habían embarcado de vuelta a la capital o distribuidos por las islas que antes habían sido vándalas.

Así tuvo que librar varias batallas contra las tribus moras con menos de 10.000 hombres, obteniendo éxitos significativos en Mames y Burgaón, con lo que logró pacificar un tato la situación.

En el invierno del 535 destacó una parte de su ejército en Numidia y envió una expedición a sofocar una revuelta en Cerdeña (parece que por moros instalados allí); mientras invernaba con el resto en Cartago preparándose para una campaña de primavera en el macizo del Aurés. Paralelamente Justiniano iniciaba (en junio) la guerra de Italia enviado a Belisario contra Silicia, de la que se apoderó.

Mientras en África la situación era mala, los impuestos altos para sufragar las guerras generaban descontento contra los esquiladores de Justiniano, además la población no se veía compensada pues la presión de los moros aún era muy alta y las edificaciones e infraestructuras ordenadas por Constantinopla aún no estaban en terminadas.

Además las tropas estaban inquietas, la indisciplina era algo común en el ejército romano desde hacía décadas, ya Estilicón a inicios del S. V había sido incapaz de aplastar decisivamente a los godos porque sus hombres no fueron capaces de mantener el orden y la disciplina tras las batallas, se trataban de soldados mercenarios ansiosos de botín y poco comparables (pese a que algunas unidades eran sumamente eficaces en la acción) con los antiguos soldados de la Roma imperial y con los futuros contingentes thematas. Por otro lado las mejores tropas, entre ellos los bucelarios de Belisario estaban en Silicia.

Los soldados tenían principalmente dos motivos de querella: uno se encontraba en la reorganización de las propiedades, pues entre sus medidas Justiniano intentó devolver las tierras a sus propietarios, muchos de ellos eran los exiliados que había empujado a la guerra, o que pasarán al estado (necesitado de ingresos) pero eso generó confusión sobre el dominio de éstas; sobre todo porque había soldados que se habían casado con mujeres vándalas viudas de los caídos o abandonadas por estas en Tricamarum y querían poder obtener los bienes de estas y de sus difuntos maridos, lo que llevó a disputas y un considerable enfado.

El otro motivo era religioso, pues la intolerancia de Justiniano con los no-católicos impedía a los arrianos realizar sus actos de culto y tampoco podían bautizar a sus hijos.

Hubo además un tercer factor en la huída de unos 400 vándalos, prisioneros alistados a la fuerza y enviados a Oriente, que se amotinaron en sus barcos en Lesbos y regresaron a su antiguo reino. 

La tensión subió tanto que al llegar la primavera no estaban dispuestos a dejar la ciudad y sus campamentos, donde habrían pasado un muy cómodo invierno, y adentrarse en el Aurés para otra campaña.

Por tanto el Viernes Santo, 21 de marzo del 536, tramaron una conjura, a la que se adhirieron la gran mayoría de las fuerzas de África. Pero los ejecutores no llevaron a cabo el asesinato de Solomón en el edificio religioso, tras nuevas vacilaciones (lo que prueba que la conjura carecía aún de un liderzago y de un plan de acción bien determinado para dar el golpe) los soldados empezaron a dejar Cartago y en desorden dedicarse al saqueo.

Solomón intentó mantener la lealtad de los que habían permanecido en la ciudad y frenar la rebelión, pero ante las nuevas del botín que estaban logrando el 25 de marzo los soldados estaban en franca sublevación matando a varios oficiales y proclamaron jefe a Teodoro de Capadocia. 

Solomón logró salir de la ciudad con la ayuda de Teodoro, y tras despachar ordenes para el contingente que había quedado en Numidia y a sus oficiales de que recuperasen a cuantos soldados pudiesen, partió para Sicilia desde Missuas, dejando a cargo a Teodoro.

 

Campaña.

Los rebeldes, casi 8.000, en completo desorden se fueron congregando, días después, en la llanura de Bula a 144 Km de Cartago; tras discutirlos aclamaron como líder a un oficial llamado Stotzas (lo que sería un antecedente del futuro emperador Focas).

Éste unió a sus filas a unos 1.000 vándalos (una parte eran los que escaparon con los barcos en Lesbos), a un contingente de moros y probablemente a esclavos huidos y otros parias que quisieran unirse a sus depredaciones. También envió emisarios a las tribus moras.

Retornaron a Cartago y amenazaron con represalias si no se rendían; pero Teodoro se negó a entregar la ciudad y organizó la defensa, posiblemente con unos cuantos cientos de hombres leales y los soldados recién reclutados en África; mientras llegó Belisario con algo más de un centenar de bucelarios de su guardia (tropas de élite reclutados por él). Su llegada causó conmoción, pues la ciudad pensaba rendirse al día siguiente, aterrorizaba como estaba.

Por estos datos parece que Belisario tardó más de una semana en venir, teniendo en cuenta el tiempo que le llevó a Solomón ir a Sicilia y a los sublevados ir a hasta Bula reagruparse y volver.

Entre los rebeldes cundió el desánimo, para muchos una cosa era robar y otra enfrentarse al mejor general del Imperio, bajo el que habrían servido muchos, levantaron el asedio se retiraron en desorden, retirándose, es posible que empezaran a sufrir deserciones masivas.

Así Belisario dispone ya de más de 2.000 hombres con los que parte rápida y audazmente en busca de los amotinados, pues es preciso acabar pronto con su peligro, a parte de que así se evita que Stotzas pueda consolidar su liderazgo y los articule correctamente en un ejército efectivo (y no en una simple masa de guerreros); los alcanza en Membresa ((Medjezel-Bab, a 63 Km de Cartago, posiblemente en 2 o 3 días) a orillas del río Bagradas (Medjerda)

 

Batalla.

Tras pasar la noche en sus campamentos, sin ocupar la ciudad (como todas salvo Cartago aún estaba sin amurallar), se desplegaron frente a frente, probablemente con la caballería en primera línea.

Belisario tendría ya unos 2.500 hombres y Stotzas unos 8 ó 9.000, pero sus fuerzas eran más heterogénea, menos disciplinadas y estarían bastante desmoralizadas.

Además los rebeldes recibían un fuerte viento de cara que levantaba la arena y les incomodaba, a parte de disminuir el efecto de sus arcos. Stotzas para ponerse a sotavento ordenó a sus tropas moverse para dirigirse al flanco de Belisario y así cambiar la disposición de las tropas (y que los leales fueran los que recibieran el viento de frente).

Pero entre la confusión del viento y la falta de disciplina de los soldados la operación degenera pronto y viendo el caos en las filas enemigas, Belisario enviste contra ellos con la caballería.

Las filas se rompen y los rebeldes huyen en un completo desorden desperdigándose hacia Numidia. Mientras los vencedores saquean su campamento.

 

Conclusión.

La victoria fue poco costosa apenas unas decenas de bajas en ambas filas (la mayoría fueron vándalos), posiblemente no superasen un par de cientos, muchos soldados rebeldes se rindieron y volvieron a la obediencia al Imperio.

Pero la rebelión no estaba terminada, Belisario tuvo que retornar a Sicilia llamado por amenazas de una nueva sublevación.

Stotzas con menos de 1.000 hombres (habría más aún rebeldes pero que no se habían reunido aún con él) se retiraron a Numidia donde se les enfrentarían las tropas allí destacadas en Gazdiaufala (Ksar Sbehi) intentando impedir que se ruiniera su ejército, pero lograría convencerlas para que también se amotinasen.

La rebelión en África aún no había acabado.

 

Alberto Pereira Vidal

 

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