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BIZANCIO!!! El Imperio Romano Helénico y Cristiano de la Edad Media Dirección y diseño: Rolando Castillo. |
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Batalla
de Myriokephalon. Por Francisco Aguado.
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Antecedentes.- |
Manuel I Comneno. |
Consideraciones
estratégicas.-
Hacia la década de 1170, los principales rivales del imperio bizantino, (lo que
en argot militar se denominan "enemigos naturales"), eran:
1) hacia occidente, el imperio alemán de Federico I; con el que chocaban intereses económicos y disputas geográficas sobre las provincias europeas.
2)
hacia oriente, el sultanato de Ikoniom liderado por Kilidj Arslan II; refugio de
hordas saqueadoras y con evidente ansia de desarrollo y conquista a costa de
Bizancio.
Una colaboración y alianza tácita se había establecido entre esos dos
elementos, que hacía mella en Constantinopla y bloqueaba en gran medida su
capacidad de reacción en uno y otro caso. El emperador Manuel I Comneno decidió
romper uno de los brazos de ese eterno "cascanueces" que acechaba al
imperio. Escogió el sultanato de Ikoniom, tal vez, porque la situación parecía
propicia. El nuevo emir de Alepo (Saladino) parecía tener más interés en
debilitar a los turcos que su predecesor y podría ser un aliado ("el
enemigo de mi enemigo...".) Los
"germanos" no parecían tener por entonces capacidad real de iniciar
alguna acción hostil en la frontera occidental. Se podía reunir un ejército
apropiado para la acción, que debería incluir necesariamente un objetivo
imprescindible: Tomar y destruir la ciudad-capital de Ikoniom.
A veces se especula con la posibilidad de que Manuel Comneno pretendiera llevar
a cabo una "recuperación" de la llanura de Anatolia para el imperio.
Es difícil de aceptar y creer. Debía saber que para semejante labor no sería
suficiente derrotar al sultanato; el cambio social descrito ya era demasiado
importante como para "revisionarlo" de un golpe. Su verdadero interés
era destruir, para siempre, la amenaza de Ikoniom. Después... ya se vería. En
cualquier caso, tal hubiera sido una tarea de generaciones... manteniendo muy
buena inteligencia y saber hacer en el círculo de gobierno bizantino..., algo
en verdad difícil por entonces cuando la aristocracia y la "monotonía de
genes" parecían imponerse...
Es seguro que Kilidj Arslan II, bien informado, intentó por todos los medios
evitar el enfrentamiento y encontrar un compromiso. Manuel I Comneno (el
emperador "caballero", así llamado entre los suyos por los modos y
gustos "occidentales" que ostentaba) no aceptó ninguna componenda y,
seguro de sus posibilidades, optó por la guerra.
Teatro de Operaciones.-
Ikoniom se sitúa en una región llana hacia el sudoeste de Anatolia, cerrada
por una importante cordillera hacia el Norte, Sur y Oeste. El camino más
directo para llegar a la ciudad desde territorio bizantino era entonces el
marcado por un difícil paso entre montañas (el temible Tzyvritzé) ante el
cual permanecían las ruinas de un viejo castillo (Myriokephalon- miríada de
cabezas-alturas ahora llamada Asar Kalesi.) Tiene unos 25 Km. de longitud y se
inicia por un estrecho desfiladero al que siguen secciones muy sinuosas,
irregulares, boscosas; mas o menos anchas-estrechas, a veces limitadas por
vertiginosos precipicios antes de llegar a un espacio central amplio ‹una
llanura elevada‹ de casi 6 Km. de anchura. Después, una segunda sección
estrecha similar a la primera descrita continúa antes de terminar
definitivamente el paso y abrirse a la región periférica de Ikoniom, que
apenas se situaba ya a unos 50 Km. desde allí.
Día
17 de Septiembre de 1176
Desarrollo táctico.-
1.- Manuel decidió dirigir
su ejercito hacia MyrioKephalon. Había, al menos, otra alternativa -retroceder
y flanquear a través de la ruta que pasaba por la ciudad de Philomelion,
(moderna Aksehir)- pero eligió ésta, tal vez, porque conocía el terreno y le
impelía un deseo de rápida victoria.
El ejercito turco parecía esperar al bizantino en la entrada del paso, lo cual
era, en teoría la opción más juiciosa, dada su teórica inferioridad.
Muy de madrugada los dos ejércitos establecieron contacto visual. La vanguardia
bizantina (sobre todo infantería) arremetió casi inesperadamente contra los
turcos que aparentaban haber sido sorprendidos y emprendieron lo que parecía
una alocada huída a través del paso. ¿Era una oportunidad de acabar todo
pronto?
El ejercito bizantino siguió a su vanguardia sin tomar más precauciones.
Penetraron en tromba por el paso siguiendo un orden clásico "romano".
En segundo escalón marchaban las compañías de Tágmata, detrás el
"ala derecha", caballería bajo el mando de Balduino de Jerusalén
‹muchos tal vez mercenarios‹ seguido por el "tren de logística y de
asedio" ‹carros pesados, cargados a tope y grandes animales de tiro
incluidos‹. Después al "ala izquierda" , la guardia del emperador y
por último la "retaguardia", con tropas escogidas dirigidas por el
comandante más capaz, Andrónico Kontostephanos. Un estudio riguroso de fuentes
y, sobre todo, el análisis del terreno permite afirmar que las tropas
bizantinas, en total no superaban los 25.000 hombres. De los turcos es casi
imposibles dar cifras, siquiera aproximadas.
Pronto las secciones perdieron contacto y el ejército estuvo estirado al máximo,
sobre todo el "ala derecha" que intentaba no perder de vista a los que
marchaban por delante ni tampoco el tren de logística que cada vez hacía
más lento su camino en
aquel espacio tan difícil.
2.- Parece
evidente que importantes destacamentos turcos habían podido ocultarse entre árboles
y barrancos o medias alturas, en los sectores más propicios de aquel primer
tramo del paso.
En un momento dado cayeron como una marea furiosa sobre la desparramada
"ala derecha" y el tren de logística. La carnicería fue grande.
Balduino mismo resultó muerto, los carros incendiados y animales yacentes
bloquearon el camino. Al parecer una inesperada tormenta de arena que se
desencadenó complicó aún más el panorama para los bizantinos que no eran
capaces de entender bien qué es lo que estaba ocurriendo.
Afirman que el emperador Manuel perdió la compostura y no fue capaz, durante
algún tiempo, de tomar medida alguna. Sus mejores oficiales al final
consiguieron que reaccionara, se organizaron compañías que en cerrada formación
defensiva se fueron abriendo paso, limpiaron de enemigos el recorrido, empujaron
fuera los bagajes y carros y permitieron que todas las tropas, al caer la tarde
llegaran al espacio abierto "medianero" en el paso. Allí la
vanguardia y los Tágmata les esperaban, en una posición fortificada en un
tiempo record, porque intuían que atrás habían ocurrido problemas serios.
Durante toda la noche los bizantinos hubieron de repeler ataques feroces de
jinetes turcos cuyos alaridos retumbaban entre las "mil" rocas o picos
del paso.
3.- Al
día siguiente, Manuel y sus oficiales pudieron valorar la situación. El ejército
combatiente no había sufrido pérdidas decisivas, seguía siendo muy superior
al turco; pero habían
desaparecido los elementos de logística (no quedaba forraje, alimentos ni agua)
y, sobre todo, los artefactos y materiales imprescindibles para el asedio a
Ikoniom cuya construcción no podía improvisarse.
Procedía, ahora sí, llegar a un acuerdo con Kilidj Arslan. Se aceptó mantener
el Statu Quo y el ejército bizantino pudo regresar a su país sin mayores
contratiempos. ("La retirada al día siguiente le
permitió ver a Manuel, a cada paso, el sangriento recuerdo de la batalla, máquinas
de guerra volcadas, caballos con el vientre abierto,
cadáveres por millares", Diehl, Pág.76)
Consecuencias.-
Myriokephalon significó un enorme fracaso táctico y la pérdida de una buena
oportunidad estratégica, tal vez, la última que se le dio al Imperio
Bizantino. No volvió a intentarse, nunca más, otra campaña como aquella
(condiciones, medios y objetivos.)
En occidente, Federico I pudo ufanarse y humillar ‹al menos
"literariamente"‹ al emperador Manuel, según una carta que se
conserva: "exigía a Manuel que, como rey griego, le tributase la sumisión
debida" (Ostrogorski, Pág. 386.) Mayor insulto para un genuino
emperador romano no cabía. Es muy probable que el acontecimiento alterara, y
mucho, la psique del "caballero", ("dicen que a partir de ese
día, no se le vio nunca más reír", Diehl, Pág. 76). Manuel Comneno
murió el 24 de Septiembre de 1180. Kilidj Arslan II le sobrevivió, hasta 1193.
Entre los artículos modernos
destacamos:
LILIE, R. J.: "Die Schlacht von Myriokephalon (1176): Auswirkungen auf das
byzantinische Reich im ausgehenden 12. Jahrhunert",
Revue des Études Byzantines, 35 (1977) pags: 257-275
McGRATH, S.: Good Strategy, poor tactics, defeat. XII (Myriokephalon, 1176),
U.S. Military West Point Academy Text, 1991
DIEHL, Charles: L'Europe Orientale de 1081 a 1453, París: Presses
Univertsaires de France, 1945
OSTROGORSKI, George: Historia del Estado Bizantino, Barcelona: EDAF, 1981
(Reimpr.)
Francisco Aguado.
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Este es el mapa que representa a Bizancio en la época de los Comnenos justamente antes de la batalla de Myriokephalon. Agrandar |
-Lo
que sigue es la muy interesante respuesta que Francisco Aguado realiza en el
ámbito del foro bizantino ante el requerimiento de Guilhem ,
ya que ambos son miembros del grupo- R C
Nunca
es fácil la guerra. Todavía hoy nuestro mundo se empeña en demostrarlo con
suma crueldad. Sigue siendo un "arte", desde luego en ningún caso una
"ciencia"; un horrible escenario donde el factor humano pesa como ningún
otro, de una manera siempre decisiva. Y el hombre es "inexcrutable",
sufre, duda, acierta y se equivoca, casi a la vez.
¿Porqué cometió Manuel lo que parecen "errores de bulto" en
Myriokephalon?
¿Fueron, en verdad, tales? ¿Quién dió las ordenes?, nos comenta Guilhem
a- ¿Me gustaría saber si hubo una orden específica de
algún comandante o del mismo Manuel para impulsar dicha arremetida? Y si
no la hubo, ¿por qué se permitió que ese acto reflejo llevara directo a la
vanguardia hacia la emboscada que les esperaba?
Tal vez nunca sepamos la verdad. Pero conviene recordar algunos otros
datos:
Los turcos habían llevado a cabo una política de tierra quemada, quemaron los
pastos, arrasaron cosechas y villas, envenenaron los pozos... Cerca de
Myriokephalon los bizantinos padecían escasez de víveres y forrage,
seguramente la disentería afectaba a un número no despreciable de soldados.
La imágen, al alba del día 17, era la de que el sultán presentaba batalla a
la entrada del paso, con un grupo numeroso; ...es posible que estuvieran
desmoralizados. En el primer contacto huyen... Si se desencadena entonces el
ataque principal no era descabellado pensar que se consiguiera destruir a la
mayoría de aquellos en el mismo paso... Al otro lado estaba Ikoniom, pastos y
agua...
¿Un comandante, ante la perspectiva de una victoria rápida no daría orden de
precipitar los acontecimientos?
Pero esa persecución rompió las normas...
¿Porqué entonces la persecución que menciono en a/ ¿Será
que tales ideales de caballería, traídos sobre todo de Francia, jugaron una
mala pasada a los bisoños militares bizantinos? ¿Cuánto tuvo que ver la
presencia de mercenarios occidentales entre las filas bizantinas?
Creo entender esos pesares,... los mercenarios occidentales, tan engreídos,
poco de fiar, la mayoría iletrados, (las lecciones de táctica les debían
parecer "sermones" del obispo).... Pero, en cualquier caso, sean
soldados bizantinos o mercenarios,... una persecución "en caliente"
que parecía ser el final de la batalla, (lo que todos los hombres desean desde
que empieza la refriega), ¿cuantos jefes son capaces de detenerla, siquiera
controlarla...?
Guilhem nos recuerda y razona:
Cita Textual: “El ejército combatiente no había
sufrido pérdidas decisivas, seguía siendo muy superior al turco, ...¿Porqué
Manuel no retomó al año siguiente la ofensiva?
Desde luego, Myriokephalon no fue una catástrofe, los turcos no
consiguieron avances o provechos significativos, al año siguiente las fuerzas
imperiales derrotaron a ciertas huestes turcas en un lugar muy próximo. Sin
embargo, según afirma el general McGrath "el Estado bizantino no
tuvo ya capacidad para reunir y mantener en campaña un ejército tan
importante, en medios y hombres; las arcas no cubrían un nuevo esfuerzo"
(pag. 22). La guerra no es sólo cuestión de soldados; incluye pagas, comida,
munición, armas, y mucho más... exige lo que Napoleón no cesaba de señalar:
"dinero, dinero y más dinero". Los hombres de Bizancio, los sufridos
campesinos y comerciantes, no podían cubrir mucho más con su penoso
esfuerzo... y, los aristócratas, tan patriotas ellos en el papel, ¿podían?
Una verdadera lástima.