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1480

Apogeo y decadencia de Rodas ( El Asedio )

 

Por Toni Nereo

 

Litografía del asedio turco de 1480

En cualquier manual de historia, ya sea bizantina, moderna o universal se entiende la fecha del 29 de Mayo de 1453 como un día clave para la historia de Grecia y de todo lo relacionado con el helenismo; la toma de la Ciudad por el sultán Mehmet II, día fatídico para la comunidad griega y que supuso la desaparición de los herederos de la antigua Roma, significa el avance turco y el fin de todos los valores helenos.

  

Pero pocos reparan que tras la caída de Bizancio y el resto de los estados helenos, aún quedaba un reino poderoso dentro de la cristiandad del oriente, el último de los reinos cruzados, en el cual se mezclaban los valores del papado y de la ortodoxia, la isla de Rodas.

 

Durante el siglo XV, los hospitalarios, ante el paulatino debilitamiento del imperio bizantino y la caída de los reinos cruzados, vieron su posición muy amenazada. Los turcos llevaron a cabo varios asedios a la isla, en los años 1440 y 1444, sin éxito y en el 1457 la villa de Arkanghelos es saqueada y todos sus habitantes asesinados o tomados como esclavos, lo que propició un cambio de política por parte de la orden.

 

 En Rodas, los hospitalarios empezaron un fuerte programa de construcciones, en el año de 1421 construyeron una torre de 150 pies, ahora con una cadena se podía cerrar el puerto de Rodas, (pues aunque la táctica de cerrar el puerto con cadenas ya se había demostrado que no era muy efectiva, como puede comprobarse, por la facilidad con que los cruzados rompieron las de Constantinopla, en la cuarta cruzada, era el único medio relativamente eficaz de aislar un puerto.) en los años 1466-67, construyeron el fuerte de san Nicolás,  haciendo el puerto de Rodas prácticamente inexpugnable. La caída de Constantinopla fue vivida con temor por los hospitalarios, y el gran maestre francés Jean de Lastic envío cartas a fin de pedir ayuda a la cristiandad occidental para defender la isla.

 

Uno a uno en los años siguientes a la caída del imperio Bizantino, los estados helenísticos del  Epiro, Trebisonda y la Morea reconocieron la autoridad del sultán y el cambio de situación, todos menos los caballeros de Rodas, que alegaron que ellos no tenían autoridad para reconocer a un soberano sin el permiso del papado.

 

El sultán pidió a Rodas que se rindiera, los caballeros se negaron y a los pocos años todos los estados helenos habían caído en poder del sultán y este volvió a pedir tributo a los caballeros; estos dijeron que era inaceptable pagar con su oro al Islam, y cada vez con más frecuencia los grandes maestres llamaban a todo caballero disponible en Europa. 

 

Los caballeros, viendo el avance turco sobre las islas que estos poseían, como Kos, y el resto del Dodecaneso de la orden, sabían que era cuestión de tiempo el que las hordas otomanas invadieran Rodas; gran parte de la población griega de estas islas se trasladaba a la gran isla de Rodas, antes que convivir bajo el turbante del sultán, al contrario de lo que pensaban en Constantinopla, que el mismo megaduque Lucas Notaras dijo a viva voz que prefería cien veces la ciudad en manos del turbante que de la mitra, quizás por eso Genadios, el Escolario, rival de Pletón fue el primer patriarca ortodoxo después de la caída de la Ciudad, y el sultán como muestra de respeto a esta postura antiunionista con Roma, le otorgó la iglesia de los Santos Apóstoles, que fue respetada del saqueo, aquel fatídico martes de 1453.

 

Lo cierto es que los griegos huían a zonas francas antes de caer en bajo el mandato turco, y aún en las tierras gobernadas por los francos, luchaban junto a ellos a fin de evitar lo que ellos consideraban la esclavitud definitiva, ejemplos de esto los vemos en Rodas, Chipre, y posteriormente en el asedio de Creta.

 

Cada vez más seguido llegaban barcos de jóvenes caballeros europeos de todas partes del continente, con el fin de proteger la isla; era evidente que el enfrentamiento tendría lugar tarde o temprano.

 

Cuando Pierre D´Aubusson llegó a gran maestro en 1476, veintitres años después de la caída del imperio, los turcos no querían ni podían permitir que existiera un reino cruzado en un Mediterráneo oriental que por otra parte ya habían dominado totalmente.

 

El Gran Maestre sabía que el enfrentamiento con los turcos era inevitable, y llevó a cabo un programa de obras de refuerzo en las murallas de la ciudad, para resistir el asedio que el veía ineludible.

 

Al fin el sultán otomano Mehmet II decidió atacar Rodas, con un ejército descomunal, 170 naves y  unos 80.000 hombres al mando de Isaac Pacha Paleólogo, el asedio comenzó en Mayo de 1480.

 

El 23 de Mayo se divisó al ejército invasor en las murallas de Rodas. Como atacaron por todas partes a la vez, no fue posible para los caballeros oponerse a su desembarco, pero el hospitalario Fabrizzio Careti, lanzando una flotilla de brulotes, dispersó las galeras otomanas y mantuvo a salvo el puerto de la ciudad.

  

Era imprescindible mantener el control del puerto, pues los caballeros preveían que el asedio podría ser largo, y necesitaban poder recibir ayuda exterior, cuando la situación se volviera más desesperada.

 

Las defensas de Rodas consistían en 600 caballeros, unos 1500 mercenarios enviados por los monarcas europeos de Aragón y las Repúblicas entre otros, y unos 1900 griegos, organizados en milicia local (de un total de unos 10.000, lo que suponía el 20 % de la población griega.)

 

Probablemente más, si tenemos en cuenta los trasvases de población de las islas vecinas, de los que hay pocos datos.

 

La colaboración de las tropas de Aragón fueron decisivas en el asedio, pues eran marineros expertos, acostumbrados a la batalla, y el rey Fernando simpatizaba con estos caballeros además de que tras la toma de Nápoles el monarca tenía planes de ocupación del territorio balcánico, y Rodas sería un excelente punto de apoyo. (1)

 

La fortaleza se dividió en sectores y el gran maestre dio la responsabilidad de cada parte a una nacionalidad de las 7 lenguas que en este momento componían la orden. (Los caballeros castellanos y portugueses estaban en la lengua de Aragón hasta 1490, cuando se constituye la lengua de Castilla como lengua autónoma.)

 

El asedio fue durísimo; los otomanos emplearon cañones, esas enormes piezas que doblegaron los muros de la mítica Constantinopla,  además de mosquetes, arietes y torres de asalto.

 

Los turcos querían capturar las dos torres que guardan la entrada al puerto, para privar a los caballeros de tropas de refresco y de alimentos. La zona del puerto fue duramente asediada, la zona de la torre de Santa María cerca de la puerta de San Atanasio era la zona defendida por la lengua de Aragón. Cuando el gran maestre se enteró de que el puerto iba a caer, él personalmente al mando de sus caballeros más leales rescató el lugar. Se empezó a construir una segunda línea de murallas por si los invasores penetraban la primera.

 

Los caballeros demostraron ser diestros en el uso de las catapultas, pero poco a poco las técnicas más modernas de los otomanos se iban imponiendo a la guerra medieval de los caballeros.

 

Las construcciones resultaron terriblemente dañadas, y el Gran Maestre necesitaba piedras para sustituir las murallas antes de que cedieran. Como respeto a la población local griega, no tocó ni una sola iglesia ortodoxa, pero ordenó demoler todas las sinagogas, para con sus piedras reparar las fortificaciones, dando lugar al júbilo de griegos y latinos.

 

Para entender el odio y resentimiento contra la comunidad judía local, baste decir que los judíos rodios fueron los primeros sefarditas que en 1291 huyendo de la inquisición española se establecieron en Rodas, por aquel entonces un excelente puerto y en poder bizantino solo nominalmente, y aunque lucharon del lado de griegos y latinos, para Pierre de A´ubussón nunca lucharon con mucho interés, por lo que cuando se retiró de la maestría de la orden y fue investido cardenal, a todo judío que no se convirtió le aplicó tortura, cárcel o métodos similares.

 

Aunque los caballeros toleraban el rito griego de la mayor parte de la isla, también es cierto que hicieron todo lo posible por cortar todos los lazos de la ortodoxia local rodia con el patriarcado de Constantinopla, porque sabía la influencia que la iglesia metropolitana podría tener sobre estos hombres. Es por esto que el puesto de arzobispo estuvo vacante mucho tiempo; no será hasta después del concilio Florencia-Ferranza a mediados del siglo XV, que los caballeros se decidan a reponer a la elite de la iglesia, pero ya con clero latino.

 

Es decir, toleraban el rito ortodoxo, pero no sus elites, por que cuanto más dependiera la población de la isla de Constantinopla, menos dependía de ellos, y necesitaban una población leal.

 

Volviendo a la batalla, cada vez que se abría una brecha en la muralla penetraban las hordas del sultán, los jenízaros, la elite del Islam, pero eran repelidos por los propios caballeros que habían sido la única fuerza capaz de parar a estos hombres. La milicia local griega se encargaba de los arcos y de las tropas menores, y los mercenarios de las tropas regulares.

 

Todo hacía presagiar que poco a poco los otomanos obtendrían una victoria en base a su superioridad numérica. 

 

Luego ocurrió algo sorprendente, un alemán a sueldo por los otomanos, un artillero llamado Jorge, desertó del ejército turco; no le importaba usar sus armas contra los cismáticos, pero no acabaría con los caballeros.

 

El tal maestro Jorge fue acogido con gran suspicacia por el gran maestre, que puso seis caballeros para que lo vigilaran constantemente porque no se fiaba de el.

 

Jorge les recomendó que debieran mover su artillería constantemente, para que los turcos no la alcanzaran, y les dio recomendaciones sobre el lugar.

 

Los caballeros se dieron cuenta de que el artillero estaba recomendando posiciones que debilitaban su alcance y que podrían ser alcanzados por los turcos.

 

El artillero fue llevado a las mazmorras de la ciudad y sometido a un durísimo interrogatorio, y torturado. Después admitió culpabilidad (probablemente por la tortura), y su alma fue a reunirse con el señor tras una rápida visita del verdugo, y así expiar sus pecados a la cristiandad. 

 

El último asalto tuvo lugar el 27 de Julio de 1480, los otomanos volvieron a lanzarse todos a la vez, pero la unión de griegos y latinos repelió el ataque directo; fue un asedio terrible, el propio Pierre de A´ubusson, el Gran Maestre, fue herido en cinco partes diferentes, pero tomó una lanza y se lanzo al combate cuerpo a cuerpo.

 

Fueron más de tres horas de duros combates. El ardor guerreo y un clima adverso hizo que los otomanos tuvieran grandes bajas, y se vieron forzados a retirarse; las consecuencias habían sido terribles, habían muerto casi 300 caballeros, la mitad de los de la isla.

 

Tras 89 días de asedio, casi todos los caballeros estaban mal heridos, y el propio Pierre de A´ubusson  tuvo que necesitar de toda la ayuda médica del hospital para sobrevivir.

 

Los caballeros capturaron el estandarte del sultán, el más sagrado del Islam.

 

La expedición de Mehmet II no solo no había triunfado sino que había reforzado la posición de Rodas frente al imperio otomano, y se ganó la simpatía de muchos dignatarios europeos, que concedieron subvenciones a la Orden de San Juan.

 

Para conocer toda la historia del periodo disponemos de la magnifica crónica: Obsidionis Rhodie Urbis Descripto, redactada por Guillame Coursín, vice-canciller de la lengua francesa.    

 

Esta victoria vino a demostrar que el ejército turco podía ser derrotado, y aunque a la larga los caballeros abandonaron la isla en el año de 1565, en una batalla que marca toda la historia de la Europa moderna, los turcos fueron obligados a volver a las aguas del Mediterráneo oriental. 

 

Fue probablemente el último gran hecho de la Europa medieval, de ese mundo caballeresco que fue devorado por el mundo moderno.  La victoria de los caballeros tuvo repercusiones sobre toda la Europa occidental, el Papa promulgó una bula concediéndoles derechos a los caballeros que les habían sido privados, como el de repartir justicia en sus feudos, y el de otorgar las indulgencias, un derecho del que también anteriormente habían sido despojados.  La bula dice claramente que premia el comportamiento de los caballeros, que en Rodas consiguieron frenar al infiel.

 

A fines de 1480 todo parecía posible,  pues si unos pocos hombres habían frenado al Islam, quizás se pudiera volver a soñar con los reinos cruzados y con volver a extender los dominios del papado por el oriente.

 

Pero pronto se demostró que no fue más que el último aliento de un mundo que desaparecía, un mundo que se resignaba a morir, pues la caída de Constantinopla de 1453 no fue solo la toma de una ciudad, fue el fin de la época de caballeros y clérigos, ahora llegaba el turno de los Estados, unos países que se asomaban cada vez con más fuerza y que iban a absorber la individualidad, para dar paso a la génesis del mundo moderno. 

 

La derrota turca , y la rápida muerte de Mehmet II, hicieron que la isla quedara a salvo, después los hospitalarios se aprovecharon de las pretensiones al trono de D´jem, utilizando las pretensiones de soberano de este,  lo que forzó al nuevo sultán Bayaceto II a firmar una tregua al año siguiente del asedio.

 

El 26 de Noviembre de 1481 se acuerda en Rodas una tregua, se pacta respetar las posesiones de los caballeros aún cuando estos sigan sin jurar obediencia al sultán, algo insólito hasta el momento.

 

Al año siguiente Bayaceto para asegurarse de la no intervención de estos en la política otomana, apoyando o dando asilo a los partidarios de su rival, acuerda otra tregua con los caballeros.

 

Se mandan embajadas por ambas partes, y el día 18 de Octubre de 1482 el sultán firma el armisticio mientras que el gran maestre lo hace el 7 de diciembre de dicho año.

 

La tregua venia a decir:

 

Los Rodios no atacarán, por tierra o por mar, las propiedades del sultán y estos harán lo propio con las propiedades de los caballeros.

 

En caso de diferencias comerciales entre otomanos y rodios, ya sean griegos o latinos, se solucionaran mediante las leyes establecidas en el lugar que se encuentren.

 

Si se encuentran ambas flotas en el mar, adoptarán una actitud pacifica, pudiendo prescindirse del saludo, y en ningún caso podrán adoptar aptitudes bélicas hacia navíos comerciales.

 

No se acogerá a esclavos fugados de ninguna de las partes.

 

El sultán y el Gran Maestre juran respetar y hacer respetar las condiciones de la tregua a todos sus súbditos, así como trasladarla a sus sucesores para que la hagan cumplir.

 

Una serie de circunstancias hicieron que la tregua no durase mucho tiempo, pues al año siguiente hubo un gran terremoto que causo multitud de víctimas, y durante los años 1498-1500 hubo una durísima epidemia que acabó con gran parte de los habitantes de la isla. Las consecuencias de esta peste son contadas por el autor Enmanuel Yeoryilas, que relata los desastres de la enfermedad, y de cómo afectó a los habitantes de la isla; este autor habla con pasión de las damas rodias, dentro de la tragedia y el sufrimiento que le embargaba, esto es una clara muestra de los orígenes de literatura neohelénica, que sin alcanzar la madurez y brillantez de los autores cretenses nos dan una buena muestra de los fundamentos de lo que seria la literatura neogriega o literatura moderna.  

 

Las consecuencias del asedio fueron dolorosas pues toda la isla fue ocupada a excepción de la ciudad de Rodas, y como consecuencia de esto, no quedó más remedio que volverse hacia el mar e intentar sobrevivir a base de razzias contra los turcos; no es que antes los caballeros no hubieran llevado a cabo ataques contra las naves turcas, que lo hacían y con frecuencia, pero tras el cruel asedio y las catástrofes naturales la Orden se vio obligada a vivir de la piratería.  Por lo que queda claro que los cristianos no respetaron la tregua, ya que las calamidades sufridas les obligaron a depender aún más del mar y del asedio.

 

Un capitulo digno de mención es la captura de la “ Morganbina “, una gran nave egipcia que fue capturada mientras llevaba carga a Creta y convertida en una de las grandes naves de los caballeros, la “ Santa Maria “ ; su visión era motivo de terror para el mundo musulmán y de orgullos para los hijos de Roma; la flota de Rodas era tremendamente efectiva y lo muestran los documentos hallados en el palacio de Topkapi, principalmente de la época de Bayaceto II. (2)

 

En cierto modo el capítulo de los caballeros marca la decadencia de los reinos francos en Grecia; habían ganado, sí , pero a pesar de ello, y siendo realistas, más allá de los sueños de cruzada, se vio que las hordas otomanas tenían un enorme poder y que los reinos francos estaban condenados.

 

Como se vería después , Rodas fue la isla que el conquistador no pudo conquistar y sería otra isla la que marcaría el inicio de la decadencia del gigante turco, pues el asedio a Creta no fue tan espectacular pero duro más de 20 años y cuando terminó, el imperio otomano estaba agotado, carecía del vigor que mostró en los asedios a  Rodas, y cuando Creta cayó empezó a tambalearse la estructura que destruyó lo poco que quedaba de la Roma oriental que el gran Constantino construyó, quizás al empaparse de su cultura se vio en la situación que antes estuvo esta, y el sueño de los césares de Mehmet acabó siendo la destrucción de su pueblo.

                                                                                              

                                                                                                                                                      Toni Nereo

 

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BIBLIOGRAFIA : 

 

-          Brockman , Eric : The Two sieges of Rhodes 1480-1522

-          Runciman, Steven: The fall of Constantinople

-          Vatin , Nicolas : L´ordre de Saint Jean et le Mediterranee Orientale

-          Politis, Linos : Historia de la literatura griega moderna

 

 

 

NOTAS :

 

1- Para ver los intereses y la evolución de la política catalana, véase la obra de L. Nicolau de Olver “ Testigmone de les catalans en rhodes “, de 1927, y para visiones más actuales la obra de N. Coll Julia “ Aspectos del corso catalen y del comercio internacional en el siglo XV “, y la gran obra clásica de A.Luttrell “ Greeks histories translated and compiled for Juan Fernández de Heredia , Master of Rhodes “.

 

2- La obra de Nicolas Vatin , incluye cantidad de documentos otomanos, de las relaciones de los otomanos con el príncipe D´jem, así como de las relaciones con Bayaceto,  lo que la convierte en la obra clave para comprender el estudio del periodo, me gustaría destacar de este autor el uso de las fuentes otomanas, lo que le da un aire de imparcialidad, en un tema que debido a la temática, suele ser muy partidista.

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