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El Imperio Romano  Helénico y Cristiano de la Edad Media

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TREBIZONDA 

Un Imperio perdido en el tiempo.

 Por Guilhem de Encausse.

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1) INTRODUCCIÓN: Trabzon, la antigua Trebizonda, se encuentra emplazada al Noreste de la península de Anatolia, a orillas del mar Negro. Actualmente posee una población de unos 81.528 habitantes (12.000 son griegos) y es la capital de un distrito o vilayet que cubre un área de 4.685 km.2, poblada aproximadamente por 900.000 personas. 

Dentro de su perímetro se hallan numerosas construcciones y ruinas de la época romana, bizantina y otomana, que hacen de la ciudad una importante plaza turística (de hecho, el turismo es su mayor fuente de recursos). 

Entre los edificios antiguos más destacados se encuentran: Iglesias de Cueva de Savas (Maþatlyk) de Hagaios, Hagia Anna (Ayvasyl Pequeño), Ayasofya, Sotha (San. John), Hagios Theodoros, Hagios Konstantinos, Hagios Khristophoras, Hagios Kiryaki, Santa María, Hagios Mikhail y las iglesias de Panagia Tzita, Fatih (Iglesia de Panagia Khrysokephalos), Yeni Cuma (Hagios Eugenios), Nakip (Iglesia de Hagios Andreas), Hüsnü Köktuð (Eleutherios), Yskender Pasha, Semerciler y mezquitas de John, Mezquita de Gülbahar Hatun y mausoleo, Ymaret Deresi, Kavakly y acueductos de Kuzgundere (Ynceköprü), Bedesten, Han (posada) de Alaca, Han (posada) de John (Río de Alm) y han (posada) de Taþ, Sekiz Direkli Hamam (BañoPasha y baños de John Arif, Torre de Irene (Estación de Munición de Fatih), Abdullah Pasha y fuentes de Abdülhamid, Puente de Zaðanos, Trabzon Ayasofya (Santa Sofía, museo de Hagia Sophia) y Museo de Atatürk. Monasterio de Sumela.

2) FUNDACIÓN: En el año 756 a.C., un grupo de comerciantes procedentes de la ciudad griega de Mileto fundó la urbe con el nombre de Trapezus (mesa, llanura, en griego antiguo). 

Trapezus, como las colonias hermanas de Abydos, Cízico (en los Dardánelos) y Sínope (eran diez en total), representaban en la zona pequeños enclaves dispersos, injertos, por decirlo de alguna manera, de la forma de vida de la Grecia clásica. 

Las crónicas de la ciudad cuentan que el célebre historiador y aventurero Jenofonte, la visitó en una ocasión, seguido de 10.000 soldados, evento que fue celebrado con inusuales fiestas por el pueblo autóctono. 

3) BAJO LA DOMINACIÓN ROMANA: Con la llegada de los romanos, Trebizonda conoció un primer período de esplendor durante el siglo I de nuestra era, debido a que se trataba del puerto más cercano a la frontera armenia (región permanentemente disputada a los persas). 

En los tiempos del emperador Vespaciano (69-79), fueron construidas nuevas carreteras que unieron a la ciudad con otras plazas de Mesopotamia y Persia, en los limes imperiales. 

Bajo Adriano (117-138) el puerto de la ciudad fue ampliado, embellecido y remodelado y se construyeron un hipódromo, un teatro, una fortaleza y un acueducto. 

Mas en el 258 los godos saquearon Trebizonda y esclavizaron a gran cantidad de sus habitantes, ocasionando la lenta pero inexorable debacle de la urbe.

La difusión del cristianismo en la provincia tuvo lugar en los días de Diocleciano (285-305), precisamente cuando una de las últimas olas de persecuciones barría las provincias del Imperio romano. 

Muchos ciudadanos comunes y soldados acantonados en la zona fueron objeto de martirio, incluyendo a San Eugenio, que fue condenado a muerte luego de destruir un ídolo de Mitras, en las montañas de Bostepe (más adelante, Eugenio sería proclamado santo patrono por los trapezuntinos). 

Las reformas administrativas impulsadas por Diocleciano (tetrarquía), determinaron a grandes rasgos, la división del Imperio en 4 grandes prefecturas, subdivididas a su vez, en doce diócesis cada una. 

En consecuencia, Trebizonda, por su ubicación geográfica, quedó militarmente a cargo del gobernador de Armenia, aunque la ciudad administrativamente pertenecía a la provincia del Ponto Polemoníaco, perteneciente a la Diócesis del Ponto, una de las doce subdivisiones de la Prefectura Oriental. 

Un documento oficial de principios del siglo V, llamado Notitia Dignitatum, arroja un poco más de luz acerca de la manera en que los romanos ejercían la administración de la provincia. 

Acorde con el mismo, la ciudad, que era una de las siete plazas fuertes del ducado de Armenia, alojaba a la segunda legión del Ponto. 

Además, sus guarniciones estaban integradas por infantería compuesta por hombres de la comarca de Surneme y Rize (es decir, de aquellos puntos donde el cristianismo había creado fuertes lazos de lealtad con el Imperio). 

Los auxiliares de caballería también procedían de dichos lugares. 

Siendo base y puerto al mismo tiempo, la importancia de Trebizonda era trascendental en la planificación y el armado de todas las expediciones militares contra Persia.

4) LA ÉPOCA BIZANTINA (395-1204): Con la separación de hecho del Imperio Romano, acontecida a la muerte de Teodosio (379-395), Trebizonda cayó bajo la órbita de influencia de Constantinopla. 

Mientras los bizantinos mantuvieron el monopolio comercial de la ruta que unía Asia con Europa, la ciudad recibió permanentemente los beneficios de dicho intercambio. 

Algunos basileus como Justiniano I el Grande se comprometieron especialmente con su recuperación edilicia y económica. 

La amenaza de Persia y la guerra desatada en Occidente, en pos de la recuperación de las provincias perdidas ante los bárbaros, determinaron que Justiniano reparara las murallas de Trebizonda y reforzara sus defensas, al mismo tiempo que traía agua mediante la construcción de un nuevo acueducto. El emperador también reparó el castillo de Rize y todas las fortificaciones aledañas, en respuesta a una posible incursión persa.

Justiniano también se debió ocupar de someter una díscola tribu, denominada Can, Tsan o Sanni, que frecuentemente realizaba correrías por la zona. Para ello comisionó a un comandante local, Tzitas, quien marchó al frente de una legión y se internó en los territorios comprendidos entre Canca (cerca de la moderna Gumushane) y el cabo Arakli, que constituían el corazón de los dominios de los Can. Allí, Tzitas les infligió una grave derrota, y para asegurar su sumisión, construyó una serie de caminos y torres de vigilancia. Los Can pronto fueron cristianizados e incorporados como tropas auxiliares.

Las invasiones persas, que tuvieron lugar hacia principios del siglo VII, obligaron a Heraclio (610-641) a desarrollar un nuevo sistema defensivo, que consistió en dividir los territorios en zonas militares o “themas”, donde los soldados recibían tierras a título hereditario. Las tres campañas de Heraclio para derrotar a Persia, realizadas entre 622 y 628, tuvieron en la zona póntica y en Trebizonda, los puntos neurálgicos de abastecimiento y logística. En el invierno de 625, el emperador acampó al Este de Trebizonda, en Surneme, cerca de Karadere, y aguardó a que los persas se extenuaran en una campaña a través de Anatolia. Entonces aprovechó el momento para establecer una alianza con los turcos caspianos. En 628 cayó sobre los desprevenidos sasánidas y les venció en el valle del Tigris.

Bajo el reinado de Nicéforo I (802-811), y luego, con los emperadores que le sucedieron, Trebizonda empezó a concentrar cada vez más los despachos de seda, especias y perfumes que llegaban procedentes de la India y del Lejano Oriente, a través de Kazaria y Persia. 

La proliferación de la piratería en el Mediterráneo Oriental, que coincidió con la pérdida de las grandes islas de Creta y Chipre en manos de los musulmanes, favoreció aún más la navegación en el Mar Negro (1). 

Luego, en tiempos de Basilio II “Bulgaróctonos” (976-1025), la capital del Ponto volvió a ser escogida como plataforma para lanzar nuevas expediciones, en este caso contra los territorios armenios de Ani, Dvin y Kars y contra las regiones de Georgia y Vaspuracán. El emperador en persona se presentó en Trebizonda, en el invierno de 1021, y preparó personalmente las fuerzas con que habría de atacar los territorios de Abhazian. Entretanto, el rey de Vaspuracán, seriamente amenazado por los selyúcidas, le enviaba una delegación para negociar la entrega de su reino a cambio de tierras más tranquilas en torno de Sivas (2).

En la segunda mitad del siglo XI, la posición de Trebizonda se vio amenazada por la irrupción de los turcos selyúcidas, que luego de traspasar la barrera de Armenia, empezaron a arrollar, en hordas incontenibles, el orden establecido por los bizantinos desde los tiempos de Heraclio.

Además, el gradual deterioro de la marina de guerra bizantina, producto de malos gobiernos y de políticas imprudentes de recorte de gastos militares, determinó la aparición en escena de Amalfi, Venecia, Génova y Pisa, ciudades que a poco se fueron adueñando del control del tráfico comercial en el Mediterráneo y el Mar Negro. 

La consecuencia inmediata de ello fue el desplazamiento hacia el Sur de las vías de comercio (que ahora buscaban los puertos de Ultramar o Tierra Santa, como Acre, Trípoli y Beirut, por citar algunos). 

El 26 de agosto de 1071 la terrible derrota bizantina de Manzikert abrió definitivamente las puertas del Asia Menor a los turcos de Alp Arslán. 

Una a una, las grandes ciudades de la península fueron cayendo en manos de los selyúcidas, y solo unas pocas consiguieron mantenerse bajo la soberanía bizantina (Trebizonda incluida). 

No obstante, el paso de la I Cruzada fue aprovechado por Alejo I Comneno (1081-1118) para recuperar parte de los territorios perdidos a manos de Alp Arslán y de sus sucesores, Sulayman I (1077-1086) y Kilids Arslán (1092-1107). 

Sin embargo, la posición de Trebizonda siguió siendo tan precaria que en un momento dado, la ciudad fue atacada y conquistada por Malik Sha (1107-1116). 

Un general bizantino, Theodoros Gabras, fue enviado por Alejo I con la ardua misión de reconquistarla para el Imperio. Pero Theodoros no se conformó con eso, sino que hizo un poco más:  defendiendo Niksar y Sebinkarahizar, consiguió con las escasas fuerzas bajo su mando, expandir los límites de la región con centro en Trebizonda, hasta los bordes mismos de la región de Bayburt. Para ello debió doblegar la resistencia del emir de los danishmendíes y controlar las incursiones que hacían por la zona los georgianos. Luego, para defender sus conquistas, levantó una serie de fortificaciones entre Samsum y Gumushane, que controlaban los pasos a través de los montes del Ponto, con lo cual el hábil comandante logró cortar las vías de acceso a las costas del Mar Negro. Pero Theodoros Gabras fue vencido y muerto por el hijo del emir danishmendí en  las riberas del río Koruch, cerca de Bayburt, en 1098, lo que obligó a Alejo I a reemplazarle por su hijo, Gregorio Gabras (Taronites). Al igual que su padre, Gregorio se movió de manera independiente respecto del poder dominante de Constantinopla, tan pronto fue nombrado gobernador de la región. Para proteger su flanco de los danishmendíes, arregló el casamiento de su hija con el emir vecino, lo que le permitió consolidar su presencia en Sebinkarahizar (1106). Pero la independencia de Trebizonda se terminó cuando Juan II Comneno (1118-1143) pudo reducir a Gregorio y llevarlo prisionero a la capital imperial, donde el emperador pronto le perdonaría (la nobleza y misericordia demostrada por Juan II frente a sus enemigos y adversarios políticos, le valieron el apodo de  Kaloianes o “el Bueno”). Hacia 1119 el título de gobernador había pasado a manos de Constantino Gabras, que regiría el ducado de Trebizonda casi hasta finales de 1140.

    Constantino Gabras inició su pseudo reinado aliándose con un reyezuelo turcomano de armenia, llamado Ibn Mangu o Mengucekli Ishak. Como su antecesor, deseaba neutralizar de alguna manera el creciente poderío de los danishmendíes quienes, dirigidos por el emir Ghazi (hijo del gran emir Malik Ghazi Gumushtekin), habían entablado conversaciones con Toghrul (Artuklu Belek)  de Melitene. En 1119 Gabras y su aliado decidieron probar fuerzas, pero sufrieron una derrota aplastante cerca de Siran. Cinco mil soldados de Trebizonda fueron exterminados y el propio Constantino fue tomado prisionero, debiendo pagar la suma de 30.000 denarios de rescate para recuperar la libertad. Una oportuna disputa surgida después entre Ghazí y su aliado Toghrul de Melitene (actual Malatya) salvó los territorios de Trebizonda (3).

    Hacia 1139, Constantino Gabras gobernaba Trebizonda casi como un verdadero basileus cuando Juan II Comneno lanzó una campaña en el Ponto, para reducir al emir danishmendí Mehmett o Mohammed. Los danishmendíes representaban para entonces un poder mucho más peligroso que los selyúcidas de Iconio. A principios de ese año habían tomado el gran castillo de Vakha, en la alta Cilicia, y envalentonados por el éxito, comenzaron a realizar incursiones por Paflagonia y Bitinia, luego de cerrar un tratado con Constantino Gabras, para proteger su flanco norte. La actitud del duque de Trebizonda horrorizó a Juan II, que inmediatamente decidió acudir al Ponto para poner en orden la situación. Ante su llegada, Constantino se avino a reconocer su sumisión, pero el emperador nunca pudo tomar Niksar a los danishmendíes. En pleno asedio, uno de sus sobrinos, Juan, hijo de su hermano Isaac, se pasó a las filas del enemigo, lo que determinó el final de la campaña (4).

    En tiempos de Manuel I Comneno (1143-1180), se completó la integración de la región del Ponto con Trebizonda como capital, al Imperio Bizantino, cuando Nicéforo Paleólogo fue designado gobernador. Los días de dominación de la familia Gabras habían terminado (5).

5) LA INDEPENDENCIA (1204-1461): La conquista latina de Constantinopla, perpetrada por la IV Cruzada el 12 de abril de 1204, hizo añicos el bastión que durante tantos siglos había servido de dique de contención frente a las acechanzas del Islam: el Imperio Bizantino jamás volvería a ser el mismo. 

De sus cenizas surgieron tres estados hermanos y rivales al mismo tiempo: el Imperio de Nicea (1204-1261), el Despotado de Epiro (1204-1340) y el Imperio de Trebizonda (1204-1461). 

Precisamente en éste último sobreviviría una rama de la Dinastía que fundara el gran emperador Alejo I Comneno, llamada los Grandes Comnenos. 

La fundación del Imperio de Trebizonda fue tan imprevista como improvisada. 

Cuando los latinos penetraron a sangre y fuego en Constantinopla, las grandes familias bizantinas escaparon precipitadamente para ponerse a salvo de la matanza y la esclavitud. 

Los Lascáridas o Lascaris huyeron hacia Bitinia y se establecieron en la gran ciudad de Nicea, a orillas del lago Ascanio. 

Nunca llegarían a ver Constantinopla de nuevo. 

En 1261 Miguel VIII Paleólogo destronaría al último Lascaris de Nicea: Juan IV (1258-1261). 

Entretanto, Miguel I Comneno Ducas, primo de los emperadores bizantinos Isaac II Angel y Alejo III Angel, corrió hacia el Norte de Grecia, donde fundó el reino de Epiro, con capital en la ciudad de Arta. 

El despotado tendría comienzos prometedores, pero pronto sería eclipsado por el imperio de Nicea (especialmente tras la batalla de Pelagonia, en 1259). 

Por último, dos nietos del emperador bizantino Andrónico I Comneno (1183-1185), Alejo y David, se embarcarían prestamente hacia las costas pónticas del Mar Negro, y con la ayuda de una tía, la gran reina Tamara de Georgia, fundarían el Imperio de Trebizonda (6).

6) LOS COMIENZOS: Los primeros años del Imperio de Trebizonda no fueron para nada fáciles. 

David (1204-1206) y Alejo (1204-1222) debieron batallar constantemente contra los turcos selyúcidas y contra los bizantinos de Nicea. 

Las motivaciones fueron diferentes: mientras que contra los turcos el objetivo primordial era una guerra defensiva, impulsada por el ansia de supervivencia, contra los griegos de Nicea pesaba más otra necesidad que no tenía nada que ver con la primera. 

Epiro, Nicea y Trebizonda (7) debían disputarse la titularidad de la herencia del Imperio Bizantino. 

Y la única manera que tenían de hacerlo era a través de las armas. 

Con estas urgencias acicateándoles el cerebro, Alejo se estableció en Trebizonda para consolidar su posición, mientras su hermano menor, David, más enérgico y temerario, barría las costas septentrionales de Anatolia, conquistando las ciudades de Amisus (Samsum), Bafra, Sínope, Kastamuni (Castra Comnenon), Amastris (Amasra) y Heraclea (Eregli). 

En 1205, David se alió con las tropas francesas de Balduino I de Flandes, el emperador latino de Constantinopla, y avanzó hacia la ciudad de Nicomedia (Kocaeli o Izmit). 

Pero el emperador de Nicea, Teodoro I Lascaris (1204-1222) le derrotó gravemente, poniéndole en retirada. 

El traspié sufrido cerca de Nicomedia marcó el punto de inflexión para el Imperio de Trebizonda. 

Desde entonces, mientras la influencia de Nicea crecía de manera incontenible, el retroceso de Trebizonda se manifestaba proporcionalmente con la debacle. 

David intentó aún contener a Teodoro, pero en 1206 fue nuevamente derrotado y murió en el campo de batalla (Franz Georg Maier lo mantiene vivo hasta 1214). 

Poco después, la coronación de Teodoro I Lascaris a manos del patriarca Miguel Autoreiano (1208-1214), asestó a los de Trebizonda el golpe definitivo en sus aspiraciones de recoger la herencia del Imperio Bizantino: Alejo debió conformarse con su título de emperador de Trebizonda.

El periodo 1206 -1214 fue realmente funesto para las aspiraciones del soberano residente en Trebizonda. 

En ese lapso, el basileus rival de Nicea le arrebató todos los puertos situados entre Heraclea y Amisus, por lo que Alejo debió replegarse hacia el Este. 

Para colmo de males, al poco tiempo, el sultán de Iconio, Kaikaus I (1210-1220), tomó Sínope (1214) y le impuso un vasallaje efectivo, que aquél debió satisfacer con dinero. 

Sin una armada apropiada, y con las vías de contacto con el Oeste cortadas por la irrupción de los selyúcidas, Alejo debió definitivamente sepultar sus sueños de hacerse reconocer como emperador heredero de Bizancio.

Afortunadamente, en el campo económico, el fortalecimiento del comercio en el Mar Negro, y las minas de plata halladas en las montañas ubicadas a espaldas de Trebizonda, contribuyeron a hacer menos angustiosa la situación. 

En 1222 murió Alejo I, el fundador del imperio de Trebizonda, y su lugar en el trono fue ocupado por Andrónico I Gidus (1222-1235). 

Este soberano intentó desde un principio aprovechar la proximidad de los mongoles para sacudir el yugo selyúcida. 

Con este propósito encomendó a su almirante interceptar las líneas de suministro del sultán en el litoral del Mar Negro, empresa que permitió a los trapezuntinos hacerse de gran cantidad de mercancías que pertenecían a Kaikubad I o Alaaddin Keikubad (1220-1237). Pero cuando la flota se hallaba navegando de regreso hacia Trebizonda, fue sorprendida por un temporal y debió refugiarse en Sínope. Allí, el gobernador selyúcida de la ciudad, Reis Hayton, se apoderó de la escuadra griega y tomó prisionero a su almirante. Andrónico I Gidus en persona, debió acudir en ayuda de sus hombres, aprovechando que el sultán se hallaba embrollado en una dura contienda con los mongoles, en los límites orientales de su estado. Con una fuerza no muy numerosa, el emperador de Trebizonda liberó a los prisioneros y a sus naves, y antes de retirarse hacia su capital, saqueó Sínope. La represalia de Kaikubad I no se hizo esperar: mientras su flota, dirigida por Melik Giyaseddin Keyhüsrev, bloqueaba el puerto de Trebizonda, el atabek Mübarizeddin Ertokus conducía a las tropas selyúcidas a través de Gumushane y Macka, para sitiarla por tierra (1228). Durante el asedio resultaron heridos un tío de Reis Hayton y el mismo Melik Giyaseddin Keyhüsrev, pero la lucha continuó hasta que un temporal causó una súbita inundación que obligó a los sitiadores a retirarse hacia las montañas. En el desordenado desbande fue capturado Melik Giyaseddin Keyhüsrev cerca de Macka y llevado a Trebizonda, donde fue tratado con todos los honores.

Tras el frustrado intento contra Trebizonda, los selyúcidas debieron enfrentarse a un nuevo poder surgido en el medio Oriente, personificado por Jelal ad-Din (Celaleddin Harzemsah) y sus secuaces kharesmianos. El Imperio de Trebizonda y todos los emiratos de la zona se apresuraron a reconocer a Jelal ad-Din como soberano. Pero la victoria de Kaikubad I en Yassicimen, en 1230, permitió a los selyúcidas recuperar el control de la situación. No sería por mucho tiempo.

Hacia mediados del siglo XIII, la llegada de los mongoles de Gengis Khan y sus sucesores trajo consigo sendos cambios en la península de Anatolia y en el Cercano Oriente. 

Por un lado, la ruta comercial procedente del Lejano Oriente se vio nuevamente alterada por los dramáticos sucesos que seguían el derrotero de los mongoles. 

Sorpresivamente, la pax impuesta por el gran Khan en el interior de Asia, alentó a los mercaderes a seguir la ruta terrestre desde China, por el Turquestán, al Norte del mar Caspio, hasta los puertos de la costa septentrional del mar Negro, como Caffa, o el Sur del Caspio, y a través del Irán, hasta la misma Trebizonda o Hayaz, más al Sur. 

Todo ésto, en perjuicio de los estados latinos de Ultramar. 

Pero el advenimiento de los mongoles también provocó el colapso del poderío selyúcida en el Asia Menor. 

Gengis murió en 1227, lo que no evitó que su sucesor irrumpiera en Anatolia e infligiera al sultán de Iconio, Kaikosru I (1237-1245), una aplastante derrota en Kose Dagh, el 26 de junio de 1243. 

Los turcos selyúcidas perdieron su independencia y ya no recobrarían jamás el poderío que detentaran hasta entonces, a expensas de los griegos, armenios y danishmendíes. 

Grandes beneficiarios de su colapso fueron los Imperios de Nicea y de Trebizonda, que aprovecharon la momentánea debilidad de sus inveterados enemigos para retomar algunas plazas fuertes en el Asia Menor (Sínope, en 1254, luego vuelta a perder en 1266). 

Desde la segunda mitad del siglo XIII, los soberanos griegos de Trebizonda implementaron una impecable política de entendimiento con los mongoles y con los mayores señores musulmanes de esas latitudes, que les permitió conservar su poder. 

La contracara fue el reino de Georgia, otrora poderoso e influyente, que fue prácticamente reducido a cenizas por Jelal ad-Din y sus secuaces y luego conquistado por los mongoles de Chormagan. 

Bajo Manuel I (1238-1263), la intensificación del comercio llevó tanto a venecianos como a genoveses a levantar emplazamientos en el distrito de Leontocastron (hoy Kale Park), cerca de los muelles y embarcaderos de la capital. 

Pero la reconquista de Constantinopla llevada a cabo por Miguel VIII Paleólogo (1261-1282) en 1261, asestó a Venecia un duro golpe en sus intenciones de dominar las rutas del mar Negro, que ahora quedaron bajo la tutela de Génova. 

Ello no impidió que el domo de la Panagia Chrysocephalos fuera prácticamente cubierto por el oro y la plata que dejaban el comercio.

En 1277, Jorge (1266-1280), sucesor de  Andrónico II, realizó un nuevo intento para expandir los territorios de Trebizonda en perjuicio del emir de Sínope. Pero los cepnis, una tribu turca que vivía en las inmediaciones de esa ciudad, le obligaron a retirarse. A partir de entonces, la soberanía de los basileus del Ponto se perdió para siempre sobre las tierras situadas al Oeste del puerto de Samsum. Gracias a la crónica de Panaretos, que fue el historiador de la corte de Juan II (1280-1297), se sabe que la zona de Halibia, hoy Unye, también había pasado enteramente a manos de los turcos antes de concluir el siglo XIII. La presión de los turcomanos llegó a su punto culminante en 1313 y, más tarde, en 1322, cuando sus emires realizaron sendas campañas contra Trebizonda.

Cuadro de texto: Monedas puestas en circulación por el emperador Alejo II, que rigió los destinos de Trebizonda desde 1297 hasta 1330.
 

 Desde principios del siglo XIV, el territorio de Trebizonda fue cercado por una constelación de señoríos turcos, con capitales en Erzurum (Teodosiópolis), Bayburt, Sebinkarahisar, Niksar (Neocesarea) , Amasra (Amasea) y Sínope. 

Los griegos combatieron muchas veces contra ellos para mantener sus territorios, aunque la mayoría de las veces prefirieron el comercio a la guerra. 

En 1311, Alejo II (1297-1330) llegó a aliarse con el señor turco de Sínope para enfrentar a los marineros genoveses que no querían pagar impuestos. 

Exaltados, los italianos prendieron fuego a la parte central del puerto de Trebizonda, pero con tan mala fortuna, que las pérdidas mayores se registraron en sus almacenes de mercancías. 

En 1313, con el auxilio del emir de Sínope, Alejo II atacó las instalaciones de los genoveses en Hersona, pero la superioridad naval de éstos le obligó a solicitar la paz un año más tarde y volver a renovarla en 1316. 

Desalentado, el emperador de Trebizonda no tuvo otro remedio que emular el ejemplo del basileus bizantino Manuel I Comneno (1143-1180) y conceder algunas ventajas comerciales a los venecianos, para equilibrar la supremacía de Génova.

Pero la lucha de los emperadores trapezuntinos, motivada por factores económicos, no se daba solo en el litoral del mar Negro. También tenía lugar tierra adentro, en los diversos pasos fronterizos de las montañas del Ponto, cuya conservación era indispensable para el normal tránsito de mercaderías que tenía lugar entre Oriente y Occidente. Trebizonda dependía más que nunca del comercio y era vital para su supervivencia, mantener libre de turcomanos los accesos desde Erzurum, Sivas y Niksar. Pero, entretanto, también los turcomanos se jugaban su suerte, dado que del control de los pastizales de las montañas pónticas dependían sus rebaños.

Una de las bandas de turcos más activas que actuaba en los límites del Imperio del Ponto estaba liderada por Koban Bey, hijo del gran visir de los Ilkhanes. Además, había grupos de turcomanos cuya obediencia a veces respondía a Koban Bey (por eso se les llamaba Kobanlíes) y a veces al emir Hasan-i Kuyuk, hijo de Temurtas, que fuera gobernador de Anatolia entre 1318 y 1322. En el invierno de 1330-1331, Hasan, establecido unilateralmente en Amasea, capturó Sebinkarahizar como paso previo para atacar Trebizonda. La expedición tuvo lugar en 1336, pero los trapezuntinos consiguieron derrotar a Hasan y matar a uno de sus generales, llamado Rustem.

 

Cuadro de texto: Monedas puestas en circulación por el emperador Alejo II, que rigió los destinos de Trebizonda desde 1297 hasta 1330.

 

 

 

7) LOS LEONES DE TREBIZONDA: Las fuerzas armadas de Trebizonda siempre fueron pequeñas en comparación con las de sus rivales selyúcidas y nicenos. 

Ésto se explica por la escasa población de su territorio, estimada en 4.000 habitantes para la capital y otros 240.000 para las zonas bajo su influencia. 

Más que a otra cosa, la ciudad debió su independencia a su excelente ubicación geográfica y a la sutil diplomacia que supieron desplegar sus emperadores. 

Como buenos bizantinos, aprendieron a neutralizar a los enemigos mediante el casamiento de sus princesas con emires y señores vecinos.

 Los basileus del Ponto adoptaron como insignia una bandera roja con una única cabeza dorada de águila, y el título oficial con que asumían el poder era el de "Rey y Emperador de todo el Este, Hiberia y Perateia". 

El término "Todo el Este" se refería precisamente a todos los territorios bizantinos del Este asiático. 

"Hiberia", en cambio, hacía alusión a esa especial relación existente entre la casa real de Georgia y Trebizonda; y, por último, "Perateia" ponía énfasis en el ascendiente de Trebizonda sobre las posesiones ubicadas en la península de Crimea, pese a que las mismas habían sido perdidas hacía tiempo, a manos de los genoveses, primero, y de los mongoles, después. 

La organización del estado de Trebizonda, incluidos los cuadros eclesiásticos, seguía el modelo tradicional bizantino y en los primeros tiempos el Imperio estuvo dividido en 7 distritos. 

En ese entonces, la influencia del reino de Georgia fue especialmente sensible, desde que los efectos de las fuerzas centrífugas, aportadas como siempre por los principales señores y familias pónticas, se dejaron sentir con inusitada fuerza en el trono de los "Grandes" Comnenos. 

Cada uno de los siete distritos que conformaban el país, estaba regido por un señor Greco-Lazi, que tenía bajo su mando a soldados con los que guardaban las fronteras meridionales. 

El ejército propiamente dicho nunca fue considerable y solo en contadas ocasiones llegó a rebasar el millar de individuos entre caballería e infantería. 

Así, por ejemplo, en 1355, durante una batalla librada por Alejo III (1349-1390) contra los turcos, la pérdida de entre 100 y 400 jinetes-lanceros fue calificada por los propios griegos como una terrible tragedia. 

Luego, en otra campaña del mismo emperador por el litoral del mar de Mármara, las fuerzas de Trebizonda solo cifraban 100 jinetes. 

La mayor hueste que pudo levantar el Imperio fue un ejército compuesto por 2000 soldados entre caballería e infantería, y también fue obra de Alejo III (1366). 

En otras ocasiones, principalmente en la lucha contra los otomanos, los griegos del Ponto recibieron el aporte de regimientos georgianos y de otros señores turcos de la región, que los soberanos de Trebizonda lograron obtener, gracias a su política de matrimonios concertados.

 Una de esas alianzas acercó a los basileus 17.000 soldados georgianos, 1.200 del emir de Kilikia, fuerzas de complemento kirkassianas y álanas, y 10.000 turcos del emir de Sínope, todo para contener el avance de los otomanos (aunque personalmente creo que en este punto, las fuentes exageran los números). 

Hacia el final del Imperio, a mediados del siglo XV, Trebizonda llegó inclusive a tener sus propias unidades de artillería, dotadas principalmente con pequeños cañones que dejaban mucho que desear frente a las colosales piezas empleadas por Mehmed II frente a Constantinopla, en 1453. 

En cuanto al equipamiento, hasta 1360, la caballería pesada tuvo como principal arma, la lanza. 

Después de esa fecha, el arco y la flecha tomaron su lugar, tanto en la caballería pesada como liviana, aunque la lanza siguió empleándose de modo regular. 

La infantería, entretanto, también incluía unidades de arqueros. 

Hacia 1404, el equipamiento de los regimientos de Trebizonda, basado en el uso de arcos y espadas, era muy similar al de los turcos otomanos. 

Dada su dependencia económica del comercio y la influencia del mar Negro, Trebizonda mantuvo una escuadra permanente para guardar los puertos del litoral póntico y, cuando pudo, de las ciudades situadas en lo que ellos denominaban "Perateia" (Crimea). 

Sin embargo, la armada nunca tuvo más de 4 o 5 naves de gran tamaño, que podían transportar entre 300 y 600 hombres. En 1402, Tamerlan o Timur, en guerra contra el sultán otomano, reclamó a Trebizonda la entrega de 20 galeras como complemento, pedido que el emperador Manuel III (1390-1416) no pudo costear con su declinante erario.

8) LA GUERRA CIVIL: A la muerte del emperador Basilio, que ocupó el trono desde 1332 hasta 1340, se desató una desafortunada guerra civil en los territorios de Trebizonda, que desangró el país durante los siguientes diez años. 

En ese lapso desfilaron por el poder Irene Paleologina (1340-1341), Ana Comnena (1341 y de nuevo en 1342), Miguel (1341), Juan III (1342-1344) y nuevamente Miguel (1344-1349). 

Los años de guerra fueron aprovechados por las bandas de turcos que asolaban frecuentemente el territorio, para pillarlo y saquearlo como nunca antes lo habían hecho. 

En 1340 hubo dos intentos serios por parte de las fuerzas de Amis, por tomar Trebizonda. 

El primero fracasó, pero durante el segundo, la ciudad fue incendiada y muchos no combatientes fueron muertos mientras ayudaban en la defensa. 

La crónica de Panaretos cita un tercer intento de los turcomanos por conquistar Trebizonda, que tuvo lugar en 1347.  Entonces, las bandas que respondían a Ahí Ayna Bey, emir de Erzincan, Rikabdar Mehmet Bey, emir de Bayburt,  y Tur Ali Bey, cabecilla de los Akkoyunlus y el clan de los cepnis, liderado por Bozdogan, sitiaron la ciudad, pero tampoco pudieron contra la resistencia ofrecida, en esta ocasión, por el emperador Miguel..

Un tercer intento, en 1347, volvió a fracasar, despedazándose contra las murallas que guardaba Miguel. 

Al año siguiente, un nuevo conflicto se desató con los genoveses, a raíz del mal trato y la poca deferencia que los italianos tenían para con la población imperial. 

Los trapezuntinos reaccionaron matando a todos los genoveses que encontraron en su camino, desde Hersona hasta la misma Trebizonda (similar a las matanzas de venecianos que ocurrieron en 1182, en Constantinopla). 

Pero nuevamente la escuadra italiana hizo pesar su superioridad numérica, destruyó la flota griega, tomó Kerasous y finalmente obligó a Miguel a devolverle sus privilegios. 

Y lo que es más, depositó en el puerto de la capital a los primeros infectados con la plaga negra o peste bubónica. 

Finalmente, con el advenimiento de Alejo III, en 1349, el país fue reunificado y conoció, bajo los casi 40 años de su reinado, el último periodo de esplendor. 

Alejo III se ocupó principalmente de construir iglesias y monasterios, a la vez que contenía las bandas de turcomanos que asolaban Anatolia desde que los selyúcidas dejaran de ser el poder dominante de la región (8). 

El mayor éxito de Alejo III frente a los turcomanos que rodeaban sus dominios, se basó en su acertada política de casar princesas trapezuntinas con los diferentes líderes tribales turcomanos de la vecindad (9). Gracias a esta valiosa herramienta, el emperador pudo evitar la formación de alianzas entre sus vecinos, que tanto daño habían causado a su capital desde principios del siglo XIV (individualmente, las bandas de turcomanos eran incapaces de acometer con éxito los territorios de Trebizonda). Al cabo, la política de Alejo demostró su valor, cuando después de 1390, el único poder cristiano superviviente de Anatolia era el Imperio de Trebizonda.

En 1351, Alejo III tomó por esposa a Teodora Cantacuzeno, una parienta del emperador reinante de Constantinopla Juan VI Cantacuzeno (1347-1354). 

Luego, con el correr de los años, aprendió a enzarzar a los italianos entre sí: genoveses y venecianos no cesaban de pelear por el control de la ruta comercial del mar Negro, riña que fue aprovechada convenientemente por el basileus para arrancar prebendas a los italianos.. 

También Alejo III supo aliarse con los emires turcos de las fronteras y con los georgianos. 

Al casamiento de su hermana María con el hijo del emir de los Akkoyunlus, le siguió el de su hermana Teodora, en 1358, con Haci Emir, cabecilla del clan de los Haci Emirogullan. Ambos matrimonios impidieron sucesivas devastaciones en los territorios del Imperio.

    En 1360, para completar su sistema defensivo, Alejo III mandó a levantar un castillo en la zona de Gumushane y puso como comandante del mismo a Juan Kabasites. El objetivo primordial de dicha fortaleza era prevenir las correrías del emir de Bayburt, Hoca Latif, quien, sin embargo, logró vencer a Kabasites. No obstante, en una de sus tantas incursiones, fue emboscado y muerto por los aldeanos del distrito de Macka, en 1361. Al año siguiente, Kilij Arslán Kelkit, un turco de procedencia selyúcida, capturó Sebinkarahizar, desde donde arremetió contra el castillo trapezuntino emplazado cerca de Siran. Sus campañas de 1368, 1369, 1373 y 1374, le permitieron adueñarse de dicha región. La obstinación demostrada por Kilij Arslán Kelkit en su lucha contra Alejo III respondía a tres directrices esenciales de su política regional: en primer lugar, demostrar a los trapezuntinos quién era el que mandaba; en segundo lugar, obstaculizar la expansión de Haci Emir, a la sazón, convertido en señor de Niksar y de los valles del río Yesilirmak y, tercero y último,  evitar otro matrimonio arreglado entre la hija de Alejo III y Tacettin Bey, otro caudillo turcomano del vecindario (en ésto, el turco selyúcida no tuvo éxito, pues la boda llegó finalmente a celebrarse, en octubre de 1379). El otro gran grupo restante en discordia con el Imperio de Trebizonda era el de los turcomanos de cepni. Los trapezuntinos ya se las habían visto con ellos durante el frustrado asedio de Sínope, en tiempos de Jorge. Los cepnis habían liberado Sínope y Samsum, conquistado Giresun,  y finalmente ocupado el valle de Harsit. El 4 de marzo de 1380, alarmado por su creciente estrella, Alejo III marchó contra ellos y les enfrentó en Kurtun, adonde los cepnis tenían sus barracas. Básicamente, la campaña permitió al emperador liberar a cientos de trapezuntinos, que habían sido capturados por los cepnis, en sus últimas razias por la región.

Durante los años finales de su reinado volvieron a aparecer en escena los mongoles, acaudillados por el temible Timur o Tamerlan. 

A su muerte, acaecida en 1390, su sucesor, Manuel III (1390-1416), debió acceder a pagar tributo a Tamerlan, quien venía de anexionarse Georgia. 

Entretanto, las relaciones con los mercaderes italianos volvieron a deteriorarse. 

En 1396 los genoveses detuvieron completamente sus transacciones económicas con Trebizonda, debiendo Manuel III renovar los privilegios de los venecianos, para compensar la ausencia de sus rivales. 

Veinte años después, los genoveses demandaron al emperador Alejo IV (1416-1429), a causa de la destrucción de sus instalaciones portuarias trapezuntinas.

Bajo el reinado de Manuel, los otomanos, comandados por  Bayazid I (1389-1402), se adueñaron del litoral del mar Negro comprendido entre Heraclea y Samsum. Pero como su Imperio hermano de Constantinopla, Trebizonda se salvó gracias a Tamerlan y sus hordas. Manuel se sometió al gran Khan y colaboró con él, suministrándole complementos de infantería y caballería, que en 1402 participaron de la batalla de Ankara. 

9) LOS AÑOS FINALES: Con la ascensión de Juan IV Artaviles (1429-1459), el imperio de Trebizonda empezó a padecer los primeros ataques del sultán otomano. 

Pero al principio, los mayores golpes fueron asestados por las bandas de turcomanos que barrían la comarca. 

El almirante de la flota Alejandro enfrentó a los turcomanos en la zona de Kordyle, combinando con las fuerzas terrestres un contraataque que fracasó debido a que la armada fue sorprendida por un fuerte temporal. 

Como consecuencia de ello, el ejército griego sufrió un duro revés y el mismo Alejandro murió en la batalla. 

Alentados por el éxito, los turcomanos pronto alcanzaron los arrabales mismos de Trebizonda, ocasionando el pánico entre la población que huyó despavorida. 

Con gran esfuerzo y valor, Juan IV salvó la jornada con la ayuda de cincuenta soldados y los musulmanes fueron rechazados. 

Cuando los habitantes retornaron, los grandes nobles que volvieron con ellos fueron tildados de "mujeres, cobardes y traidores del país".

Pero si la lucha con los turcomanos fue angustiosa, la reacción frente a los otomanos fue una empresa que pronto se manifestó como imposible y desproporcionada. 

En 1442 un ataque otomano por mar fue trabajosamente rechazado gracias a una tormenta que mandó a pique algunos barcos de la flota del sultán. 

Juan IV debió pagar un alto tributo a Murat II (1421-1451), con lo cual consiguió algunos años de tranquilidad. 

La situación se volvió a tornar desesperante cuando el sucesor de Murat, Mehmed II (1451-1481), sitió y tomó Constantinopla, el 29 de mayo de 1453, acabando de esta manera con el Imperio Bizantino. 

La noticia de la caída de Bizancio causó una profunda impresión entre los trapezuntinos e impregnó la atmósfera de la capital póntica con una pesada carga de pesimismo y resignación. 

Mas Juan IV no se resignó. 

Solicitó la ayuda de los emires turcomanos de la región (Carnero Blanco), y envió embajadores para hacer lo mismo con el papa Pío II y con el rey de Francia. 

El recuerdo reciente de Varna, decidió a Mehmed II a adelantarse a una posible alianza, y a mediados de 1461, el sultán otomano condujo desde Brusa una fuerza compuesta por unos 60.000 jinetes, 80.000 infantes y 300 barcos de guerra, que fueron sometiendo uno a uno a los emires de la región, empezando por el de Sínope. 

Cuando los turcomanos del Carnero Blanco fueron derrotados, Trebizonda quedó completamente aislada por mar y tierra, de la misma manera que Constantinopla lo había estado ocho años antes. 

David (1459-1461) intentó calmar al sultán mediante el pago de tres mil piezas de oro, pero Mehmed rechazó su oferta. 

A principios de octubre el ejército otomano y una armada de varios cientos de navíos, sitiaron Trebizonda. 

El asedio se prolongó durante 21 agotadores días, hasta que a mediados de ese mes, el emperador mandó a su "Protovestiarios" Giorgios Amoiroutzes a discutir las condiciones de la rendición. 

Había llegado el final. 

Cuando Giorgios retornó a palacio, lo hizo con la palabra del sultán de que se respetaría la vida y los bienes de los trapezuntinos. 

Inclusive el sultán accedía a permitir a todos aquellos que lo desearan, abandonar la ciudad en busca de nuevos horizontes. 

David, por su parte, fue autorizado a instalarse en el territorio de Serrés. 

Con su partida y la de numerosos señores y pobladores, el Imperio de Trebizonda tocó a su fin. 

La ciudad fue saqueada y numerosos habitantes residentes vendidos como esclavos (10). 

Muchos niños fueron apresados y destinados a ser futuros jenízaros. 

Al año siguiente, el metropolitano perdió todos sus privilegios. 

El último emperador de Trebizonda vivió con su familia en la zona de Strymon. 

En 1463 David se encontró en Adrinópolis (Edirne) con Demetrio Paleólogo, el desposeído Déspota del Peloponeso, lo cual fue interpretado como una conspiración por Mehmed II. 

Inmediatamente fue apresado y ejecutado con sus sobrinos y siete de sus ocho hijos. 

Su esposa, Irene Palaiologina murió de pena poco tiempo después. 

La extinción de la dinastía de los "Grandes Comnenos" en Asia menor, como la de los Paleólogos, en el sur de Grecia y el Peloponeso, determinaron la desaparición del mundo bizantino y el surgimiento de un nuevo orden: la ola otomana pronto descargaría su furia contra Italia, Hungría e inclusive Austria, por no citar rincones mas remotos como Arabia, Africa septentrional y Medio Oriente.

9) EPÍLOGO: Con el colapso del imperio de Trebizonda, Asia Menor cayó definitivamente en manos del Islam, el mar Negro se convirtió en un lago musulmán, otomano en realidad, el helenismo debió recluirse en las sombras y los cristianos de Asia no tuvieron más remedio que sentarse a esperar el retorno de los gloriosos años pasados, una espera que apenas tuvo un atisbo de finalización, con la independencia de la Grecia moderna. 

En sus mentes se mantuvo para siempre vívido el recuerdo de los Comnenos, de Alejo I, Juan II y Manuel I, y por supuesto, de los "Grandes" Comnenos, bajo los cuales respiraron sus últimos años de libertad.

10) CONSIDERACIONES FINALES: La conclusión es, a mi modesto entender, tan obvia como necesaria. Trebizonda peleó hasta el final y ello no es poco en los anales de la Historia, donde disponemos de tantos ejemplos (si se les puede llamar así) de cobardía, claudicación, cinismo y traición. La lucha permanente de un pueblo para mantener su libertad y su independencia frente a vecinos mucho más poderosos no admite críticas. Tan solo amerita elogios, y de los más sinceros.

GUILHEM DE ENCAUSSE (17/08/2003)


(1)   Franz Georg Maier, Bizancio, pág.  107.

(2) Algunos historiadores señalan a esta primera gran migración, calculada en torno de las 40.000 almas, como la causante de la debacle de Armenia y de su sistema defensivo, frente a los turcos selyúcidas. La actitud de los bizantinos, hacia 1045, tratando de anexionarse los pequeños reinos de Ani, Kars y Dvin, fue uno de los mayores errores estratégicos cometidos por los basileus en plena invasión turca. Hasta entonces, los armenios habían servido de escudo para la Anatolia bizantina, rechazando todos los ataques de los selyúcidas. Pero hostigados también por la retaguardia (es decir, desde la provincia bizantina del Ponto), sus reyes acabaron claudicando y emigrando con gran parte de su pueblo hacia el Tauro, adonde habrían de fundar el reino de la Pequeña Armenia. Su partida precipitó la conquista selyúcida de los territorios en torno a Ani y Dvin, por cuya posesión tanto habían complotado, negociado y batallado los bizantinos, desde Basilio II.

(3)   Steven Runciman, Historia de las Cruzadas, tomo II, págs. 195 y 196.

(4) El sobrino del emperador e hijo de Isaac Comneno, se convirtió tiempo después al islamismo y se casó con la hija del sultán de Iconio,  Masud I (1116-1156). Los sultanes otomanos alegarían ser descendientes suyos (Steven Runciman, Historia de las Cruzadas, tomo II, pag. 203). El mismo Fatih Mehmet II o Mehmet II el Conquistador, verdugo del Imperio Romano de Oriente, se proclamaría  cesar, invocando un supuesto parentesco con los emperadores Comnenos.

(5) El nombre Gabras (o Gavras) no es griego, griego póntico o del Lazistán. Se sabe de numerosos miembros de dicha familia, cuyos orígenes proceden aparentemente del tema de Haldia o Caldia, que sirvieron a los sultanes selyúcidas. Uno de ellos fue Ithiyar ad-din Hasan bin Gabras, visir de Kilij Arslán II (1156-1192).

(6) En realidad, Trebizonda había empezado a escaparse de la influencia de Constantinopla, durante el reinado de los emperadores de la dinastía Angel (1185-1204), que sucedieron al desafortunado Andrónico I Comneno. En ese período las fuerzas centrífugas que se habían despertado  tras la muerte de Manuel I Comneno (1143-1180), llevaron a los descendientes de Andrónico I, a solicitar la ayuda del reino de Georgia, primero, para escapar de la matanza de Comnenos que tuvo lugar tras la caída de Andrónico I y, segundo, para independizarse de Constantinopla. La reina Tamara accedió gustosa a ayudarles mediante el suministro de tropas y dinero.

 David y Alejo, los fundadores del Imperio de Trebizonda, eran hijos de Manuel, quien fuera asesinado junto a su padre, Andrónico I, en 1185. La llegada al poder de los hermanos, en Trebizonda, se vio facilitada debido a que su abuelo había sido gobernador de la provincia, antes de ser proclamado emperador en 1183.

(7) Acorde con Franz Georg Maier (Bizancio, págs. 302 y 303), la atomización que sufrió el Imperio Bizantino tras la conquista latina de Constantinopla fue aún mayor: además de Nicea, Trebizonda y Epiro, se levantaron reinos independientes en Filadelfia (Teodoro Mancaflas), en el valle del Meandro (Manuel Mavrozomes), en Samos y Mileto (Sebastián Asideno) e incluso en la isla de Rodas (León Gabalas).

(8) La única fuente directa que se posee es una pequeña crónica que el protosevastos y protonotarios de Trebizonda, un tal Panaretos, escribió en tiempos de Alejo IV (1426-1459).

(9) En 1351, Alejo III casó a su hermana María Comneno (Despina Hatun), con Kutlug Bey, hijo de uno de los líderes del clan de los Akkoyunlus, que tenía sus cuarteles en Sinor, en los confines pónticos del Imperio. Más tarde, una de las hijas de Alejo IV contrajo matrimonio con Karayulug Osman, un hijo de Kutlug. La política de alianzas matrimoniales culminó bajo el último emperador trapezuntino, David, quien para oponerse al creciente poderío de los otomanos, casó a su hermana, Teodora Comneno, con un nieto de Karayulug Osman, en 1457. Fue una medida desesperada que no alcanzó para impedir la conquista de Trebizonda por Fatih Mehmet II.

(10) Al momento de la conquista otomana, se estima que Trebizonda tenía una población de entre 4.000 y 5.000 habitantes.

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NOTAS DOCUMENTARIAS 

A) LISTA DE EMPERADORES DE TREBIZONDA (1204 - 1461)

Alejo I y David Comneno

1204-1206

 

Basilio

1332-1340

Alejo I Comneno (solo)

1206-1222

 

Irene Paleologina

1340-1341

Andrónico I Gidus

1222-1235

 

Ana Comnena

1341

Juan I Axuch

1235-1238

 

Miguel

1341

Manuel I

1238-1263

 

Ana (2º vez)

1341-1342

Andrónico II

1263-1266

 

Juan III

1342-1344

Jorge

1266-1280

 

Miguel (2º vez)

1344-1349

Juan II

1280-1297

 

Alejo III

1349-1390

Teodora (emperatriz rival)

1284

 

Manuel III.

1390-1416

Alejo II

1297-1330

 

Alejo IV

1416-1429

Andrónico III

1330-1332

 

Juan IV

1429-1459

Manuel II

1332

 

David I

1459-1461

B) LISTA DE EMPERADORES DE NICEA (1204 - 1261)

Teodoro I Lascaris

1204-1222

Juan III Ducas Vatatzes

1222-1254

Teodoro II Lascaris

1254-1258

Juan I Lascaris

1258-1261

Miguel VIII Paleólogo

1259-1261

C) LISTA DE SULTANES DE ICONIO O RUM (1077 - 1308)

Solimán I (Sulayman)

1077-1086

 

Kaikaus I

1210-1220

Kilij Arslán I

1092-1107

 

Kaikubad I

1220-1237

Malik Sha

1107-1116

 

Kaikosru II

1237-1245

Masud I

1116-1156

 

Kaikaus II

1246-1257

Kilij Arslán II

1156-1192

 

Kilij Arslán IV

1248-1265

Kaikosru I

1192-1196

 

Kaikubad II

1249-1257

Solimán II

1196-1204

 

Kaikosru III

1265-1282

Kilij Arslán III

1204

 

Masud II

1282-1304

Kaikosru I (2º vez)

1204-1210

 

Kaikubad III

1284-1307

 

 

 

Masud III

1307-1308

D) LISTA DE SULTANES OTOMANOS U OSMANLÍES (1288-1481):

Osman u Otman

1288-1326

 

Mehmed I

1402-1421

Orján

1326-1362

 

Solimán

1402-1410

Murad I

1362-1389

 

Musa

1411-1413

Bayaceto I (Bayazid)

1389-1402

 

Murad II

1421-1451

 

 

 

Mehmed II el Conquistador

1451-1481


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E) NUMISMÁTICA DE TREBIZONDA:

Cuadro de texto: Monedas pertenecientes al período de Manuel I (1238-1263)

 

Cuadro de texto: Monedas pertenecientes al período de Juan II (1280-1297)

 

Cuadro de texto: Monedas pertenecientes al período de Juan IV (1429-1459)

 

Cuadro de texto: Monedas pertenecientes al período de Alejo IV (1416-1429)

 

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BIBLIOGRAFÍA:

a) Sin traducción al castellano:

1. Bryer Anthony A.M., The Empire of Trebizond and the Pontos, 1980.

2 . Miller W., Trebizond, the last Greek empire, London, 1926.

3. Vasiliev A.E., The foundation of the Empire of Trebizond, Speculum, XI(1936), págs. 3-37.

4. Vasiliev A.E., The Empire of Trebizond in history and literature, Byzantion, XV(1940-1941), págs.. 316-377.

b) Con traducción al castellano:

5. Maier Franz G., Bizancio, 1973 (en alemán).

6. Duby Georges, Atlas Histórico Universal, 1987.

7. Runciman Steven, Historia de las Cruzadas, volúmenes I, II y III, 1973 (castellano).

8. Cahen Claude, El Islam (desde los orígenes hasta el Imperio Otomano), 1972 (castellano).

9. Lamb Harold, Genghis Khan, 1928.

10. G. Ostrogorsky, “Historia del Estado Bizantino”, 1963 y 1984

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