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Batalla de Tricamarum 

 15-diciembre-533

 

Por Alberto Pereira Vidal

 

 

Introducción

Tras la derrota de Ab Decimum y la caída de Cartago los vándalos habían huido hacia el este. Gelimer consiguió fijar como punto de concentración la llanura de Bula (a 144 Km de Cartago). Allí acudieron los restos de los ejércitos vándalos y todas las fuerzas disponibles, vaciando el resto de guarniciones del reino.

También pidió auxilio a los moros aliados, acudiendo sólo unos cuantos. Y envió mensajeros a su hermano Tzazón que estaba en Cerdeña con 5.000 soldados y que acababa de vencer a Godas y recuperar Cerdeña.

Si bien sus enviados a Hispania fracasaron debido a su tardanza en comunicarse con el rey Teudis, pues para cuando llegaron ante él, ya sabía lo sucedido en Décimo por tanto optó por una prudente neutralidad.

Al mismo tiempo llevó a cabo una campaña para ganarse a la población romana mediante sobornos y ofreció dinero a los campesinos por cada soldado bizantino que mataran (si bien éstos atacaban a los sirvientes y esclavos pues era menos peligroso que enfrentarse a un guerrero armado) con el fin de desgastar a Belisario mediante una guerra de guerrillas; y se realizaron varias escaramuzas.

Mientras Belisario fortificaba la ciudad de Cartago y recomponía sus fuerzas (no hay que olvidar que entre las de la batalla y las causadas por enfermedad en el viaje había perdido más de 500 soldados); afortunadamente recibiría el refuerzo de Cirilo y sus 400 hombres destinados a Cerdeña que al enterarse de la situación en la isla y en África se desviaron hacia Cartago.

Asimismo Belisario recibió a los enviados de las tribus moras que entendiendo quien era el nuevo poder en África, reconocieron la soberanía bizantina a cambio de mantener el estado de cosas, a lo que Belisario ante la necesidad de evitar más enemigos acepta y les entrega distintivos de poder.

 

Campaña.

Los vándalos de Tzazón reembarcaron disimuladamente, para evitar revueltas, en Cerdeña y navegaron dos días hasta desembarcar en Oued el Kebir, desde allí por tierra se reunieron en Bula con Gelimer.

Éste tras reunir todas las fuerzas (posiblemente en octubre o noviembre) se dirigió a Cartago, hostigando a los bizantinos, haciéndose con las vías de comunicación y destruyendo el acueducto que era el principal suministro de agua de la ciudad, aunque no se emplearon en realizar una táctica de tierra quemada pues esperaban recuperar su control.  Posteriormente retrocederían para instalarse en una posición menos expuesta a 25 Km de Cartago en Tricamarum (quizás en Oued Chaffroun)

También trató de corromper a los soldados de Belisario y a la población para que se pasaran a su bando, sobre todo con los germanos y hunos (estos últimos se encontraban disgustados pues deseaban volver a sus tierras y pensaban que iban a ser destinados a África como guarnición).

Si bien Belisario consiguió neutralizar algunas conjuras y tras tratarlos con consideración y honores prometió a los hunos maságetas que retornarían a su país tras la guerra.

Y así el 13 de diciembre, considerando sólidas las defensas, Belisario arengó a sus tropas e hizo salir a Juan de Armenia con el grueso de la caballería para localizar al enemigo y realizar algunos choques menores, mientras él salía a la mañana siguiente con la infantería y 500 jinetes. 

Lógicamente Belisario dejaría una guarnición para proteger Cartago, pero como disponía de las fuerzas de la flota podía confiarles a ellos la defensa (a los soldados de los dromones), aún así sería natural que dejase algunos soldados del ejército de tierra para reforzarles. Por tanto teniendo en cuenta las bajas sufridas, los refuerzos recibidos,... se podría estimar que Belisario partió con un máximo de 16.500 hombres, probablemente menos.

Aunque el contingente huno sería dudoso pues no deseaban intervenir de forma activa y estaban dispuestos a unirse al bando vencedor.

Belisario llegó cerca de Tricamarum, posiblemente al atardecer del 14 de diciembre y allí acampó. Cerca estaba el ejército vándalo, que teniendo en cuenta las bajas en la anterior batalla, los refuerzos recibidos (moros y vándalos de otros puntos) y que es razonable pensar que al menos quedarían minúsculas guarniciones (a parte de los no movilizables) en sus posesiones; posiblemente sumaran unos 20.000 ó quizás unos pocos miles más.

 

 Batalla

En la mañana del 15 de diciembre tras animar a sus tropas Gelimer y Tzazón las hacen salir del campamento donde se quedan las mujeres, niños y riquezas, algo muy a la usanza germana de llevar a las familias en sus campañas militares, quizás en este caso se trata de un arcaísmo de su anterior vida nómada (pero es un hecho que confirma que cuando llegaron a África debieron traer sus familias durante la expedición militar).

Se desplegaron a la hora del desayuno al otro lado de un pequeño arroyo:

-En las alas los jinetes vándalos mandados por sus quiliarcas.

-En el centro Tzazón con más tropas vándalas.

-En retaguardia los aliados moros y posiblemente la infantería vándala.

-Gelimer actuaría como mando móvil muy probablemente a la cabeza de los miembros de su guardia personal.

Los bizantinos se dispusieron al otro lado: -En la izquierda la caballería foederati.

-En el ala derecha la caballería romana (Aigán, Papo, Barbato,...).

-En el centro los bucelarios mandados por Juan de Armenia y Belisario y sus 500 jinetes.

-En segunda línea la infantería.

-Los hunos estarían en una posición separada, en espera de acontecimientos.

Parece que los imperiales habían montado dos campamentos, uno más lejos del campo de batalla (el de la infantería, que había que tenido que recorrer los 25 Km en un día), pues Belisario y sus fuerzas llegan para unirse al despliegue ya establecido por la caballería. Y el campamento de los vándalos también se encontraba a cierta distancia del lugar del combate, parece que fueron éstos los que se acercaron al campamento de la caballería de Belisario para luchar.

Los ejércitos permanecieron inmóviles varias horas, sin que ninguno se decidiese a atacar.

Al final Juan de Armenia, por orden de Belisario, con algunos bucelarios cruzó el riachuelo para tantear a las tropas vándalas del centro e intentar atraerlas, si bien estos rechazaron el ataque realizaron una excelente persecución sin dejarse llevar, y sin cruzar el cauce de agua, mientras Juan se replegaba hacia su campamento (que no debía estar cerca).

Juan repitió su actuación con más hombres con idéntico resultado lo que dice bastante de la disciplina del ejército vándalo, que Tzazón imponía a su centro.

La tercera embestida arrastró a todo el centro bizantino con todos sus bucelarios, puede que aparte de intentar atraerlos, les quisieran dar una falsa confianza con amagos de ataques (el pastor y el lobo). En esta ocasión el combate fue duro, los vándalos (que sólo usaban espadas por orden de sus jefes para buscar un combate próximo) resistieron bien; pero fue abatido Tzazón, y todas las fuerzas de caballería de Belisario atacaron.

La muerte de Tzazón provocó el derrumbe del centro vándalo, lo que indica su gran importancia y eficacia como jefe militar, ante esto el resto del ejército vándalo huyó hacia su campamento, a la persecución se unieron los hunos que vieron claramente el bando vencedor al que adherirse.

Los vándalos lograron refugiarse en su campamento, que la caballería bizantina no osó atacar, y aunque no habían tenido muchas bajas (unos 800 muertos) su moral estaba destrozada. Por segunda vez Gelimer perdió el control de la situación, y al ver que Belisario se acercaba con la infantería (al atardecer, lo que prueba que el campamento estaba lejos del lugar de la batalla) en vez de organizar la defensa, huyó a caballo, seguido por sus parientes. Cuando el resto de su ejército se dio cuenta se produjo una desbandada general, abandonando a sus familias.

Mientras los bizantinos entraron en el campamento sin resistencia, pues no quedaba un guerrero en él, y se lanzaron a la persecución y el saqueo del campamento, un saqueo nocturno para apoderarse de las riquezas, bebida y mujeres que habían quedado ahí, y que puso en gran peligro a todo el ejército pues un pequeño contraataque de unos pocos cientos de vándalos podría haber aniquilado a todo el cuerpo expedicionario, desordenado y emborrachado.

 

 Conclusión.

La batalla había terminado y al amanecer del 16 de diciembre Belisario se puso sobre una colina y llamó a sus tropas al orden, y estas se fueron reagrupando y ordenando. También envió a Juan de Armenia con 200 hombres en pos de Gelimer. Además ordenó desarmar a los vándalos que se rindieran y darles protección, escoltándolos a Cartago.

El ejército vándalo había dejado de existir, aunque sus bajas en la batalla y en la persecución nocturna (atemperada por el deseo de los soldados bizantinos de obtener botín) no habían sido muy elevadas, no creó que hubiera más de 1.000-1.500 muertos, el resto estaba tan desmoralizado que muchos se refugiaron en iglesias en espera de misericordia del vencedor o se rindieron al día siguiente, una vez enfriados los ánimos; otros fueron a sus hogares, si no estaban en el territorio ocupado por Belisario; los moros posiblemente hayan vuelto a sus tierras desdiciéndose de su alianza con los vándalos; y unos cuantos siguieron a su rey Gelimer.

Frente a ellos Belisario reagrupó a sus hombres, que no tuvieron más de 100 muertos, y tras haber destacado una escolta con el botín persiguió a Gelimer.

Éste había logrado zafarse de la persecución, gracias a que Juan de Armenia el día 20 (un día antes de enfrentarse a Gelimer y los restos de sus fuerzas) fue mortalmente herido por el oficial Uliaris, que estaba borracho, y que asustado se refugió en una iglesia (Belisario le perdonaría). Así Gelimer se refugió en una zona montañosa protegido por los moros y el terreno (monte Papúa). Belisario dispuso un contingente de vigilancia mandado por Faras y retornó a Cartago capturando en Hippo Reggio el tesoro real que no había logrado salir del puerto por el tiempo.

Desde Cartago Belisario enviaría pequeños destacamentos para apoderarse del resto del reino vándalo: Cerdeña, Córcega, Mauritania, Setem, las Baleares. Tras varios meses de sitió y varios fracasos costosos en asaltar su posición; al final Gelimer se rindió en marzo del 534; la guerra contra los vándalos había terminado.

Pero ahora quedaba por resolver el problema de los moros.

 Alberto Pereira Vidal

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